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Los siete rayos (1) Una visión general por Benjamin Creme La moderna ciencia exotérica ha comprobado el antiguo y fundamental axioma esotérico: nada hay en la totalidad del universo manifiesto sino energías, en alguna relación, cada una vibrando en una frecuencia particular. La ciencia esotérica postula siete de dichas corrientes de energía o rayos, cuya interacción, a cada frecuencia concebible, crea los sistemas solares, galaxias y universos. El movimiento de estos siete rayos de energía, en ciclos espirales, atrae a todo Ser dentro y fuera de la manifestación y lo colorea y satura con sus propias cualidades y atributos individuales. Esto es tan cierto para un grano de arena como para un hombre o un sistema solar. Cada uno es la expresión de una Vida. En lo que a nuestro propio sistema solar concierne, estas siete energías son la expresión de siete grandes Vidas personificadas por siete estrellas en la constelación de la Osa Mayor. Uno de estos rayos, el 2º , está enfocado a nuestro sistema. Los otros seis rayos son por lo tanto sub-rayos de este rayo básico. La manipulación de estas subdivisiones por nuestro Logos Solar crea cada variación de vida dentro de Su sistema. Tan complejo es el tema de los rayos, tan penetrante y de tanto alcance es su influencia, que sólo será posible en este artículo tocar ligeramente la superficie de su acción y mostrar algo de su relevancia con nuestras vidas y relaciones. El objetivo será poner de manifiesto el valor de conocer las cualidades de los rayos que nos gobiernan a nosotros y a nuestras naciones y de esta manera estimular al lector a entrar en un estudio más profundo de estas fuerzas que, en cada plano, condicionan nuestra naturaleza y nos hacen lo que somos. Siete tipos de hombres Los rayos son determinados tipos de energía; el énfasis está en la cualidad que esa energía manifiesta en vez de en la manera en que crea. Decir que un hombre, una nación o un planeta está 'en' el 1er ó 2º rayo, es decir que ellos están coloreados por y expresan la cualidad de ese rayo. Por consiguiente, hay personas de los siete tipos de rayos y la idea del septenario se encuentra en muchos niveles y en muchos aspectos de nuestras vidas: "el séptimo hijo de un séptimo hijo", "los siete Planetas sagrados". "El siete es un número mágico", como Dylan Thomas lo expuso. Hay tres rayos primarios, o rayos de aspecto y cuatro rayos secundarios de atributo. Tienen muchos nombres que describen sus muchas cualidades y acciones, pero son, por lo general, enumerados como sigue: Rayos de Aspecto:
Rayos de Atributo:
Cíclicamente, según el Plan del Logos, los rayos entran en manifestación produciendo mediante su influencia la sucesión de civilizaciones y culturas que marcan y miden la evolución de las razas. Los tres centros planetarios principales, Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad, son, respectivamente, los exponentes de los tres rayos mayores de aspecto: Voluntad, Amor-Sabiduría e Inteligencia Activa. Virtudes y vicios Cada ser humano se encuentra en una u otra de estas siete energías y todos somos gobernados básicamente por fuerzas de cinco rayos: el rayo del alma, que permanece el mismo por innumerables eones; el rayo de la personalidad, que varía de vida en vida hasta que todas las cualidades son desarrolladas; el rayo que gobierna el cuerpo mental; aquel que gobierna el equipo emocional-astral; y el rayo del cuerpo físico, incluyendo el cerebro. Todos estos rayos varían cíclicamente. Cada uno de los rayos trabaja fundamentalmente a través de un centro (o chakra) y juntos determinan la estructura y el aspecto físico, la naturaleza astral-emocional y la cualidad de la unidad mental. Nos predisponen a ciertas actitudes de la mente y a determinadas fortalezas y debilidades (las virtudes y vicios de los rayos). Ellos nos dan nuestro particular color y tono general de la personalidad en el plano físico. Durante la mayor parte de nuestra experiencia evolutiva en esta tierra los rayos de la personalidad gobiernan nuestra expresión, pero cuando ya hemos cubierto dos tercios del sendero, el rayo del alma comienza a dominar y a expresarse. "Conócete a ti mismo" "Hombre, conócete a ti mismo", decían los antiguos Griegos. "Hombre, conoce tus rayo", dice el esotérico. Un conocimiento de los rayos propios provee a uno de una visión interna de las fortalezas y limitaciones propias, de la línea de mínima resistencia en esta vida y también de una comprensión de los puentes y las barreras entre uno y los demás, levantadas por la estructura de nuestro rayo particular. Aquellos de rayos similares tienden a ver las cosas desde el mismo punto de vista, a tener el mismo enfoque de la vida, mientras que aquellos de rayos desiguales encuentran dificultad para llegar a una comprensión de las actitudes de los demás y lo que significan. Será evidente cómo este factor condiciona la calidad de la vida matrimonial. Afecta, también, al buen resultado o fracaso de las reuniones de los líderes de las naciones, especialmente cuando se comprende que cada nación está gobernada por dos rayos: el rayo superior del alma que expresa los más altos ideales de la nación (por lo general hasta ahora no manifestados); y el rayo inferior de la personalidad, que rige los deseos egoístas nacionales de la gente. Ver la historia desde una comprensión de los rayos que gobiernan a las naciones y raza es verla con una nueva luz. Llega a ser evidente por qué ciertas naciones son aliadas mientras que otras tienen poco en común y son tradicionalmente hostiles la una con la otra. Llega a ser fascinantemente claro por qué las ideas singulares, los movimientos y las religiones florecen en un período y decaen en otro; por qué algunos países surgen durante un tiempo y llegan a ser influencias dominantes en el mundo mientras que otros están descansando, por así decirlo, esperando su tiempo de despertar mediante los estímulos de un rayo que está entrando. Un conocimiento de la estructura de rayos de algunos de los grandes individuos que han creado nuestra cultura y civilización nos permite ver cómo sus rayos les hicieron ser lo que fueron, condicionaron sus acciones y cualidades y labraron sus destinos. La ciencia de la psicología está en su infancia. Trata de comprender los funcionamientos de la psique humana y en psicoterapia trabaja para mitigar los síntomas del estrés y trastorno. Sin embargo hasta que no se alcance una comprensión del hombre como un alma en encarnación, gobernado por las influencias de determinado rayo, mucho permanecerá oscuro. Es el alma la que determina los rayos (y por lo tanto las influencias y factores limitadores) de la personalidad y sus vehículos. La nueva psicología actualmente esotérica, partirá de esa premisa. (Revista Share International − Enero 1983) |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |