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Principios generales

 

Una exposición sobre el viaje de la evolución espiritual hacia el todo.


El proceso de la evolución

por Benjamin Creme

El proceso de la evolución tiene lugar de igual forma en los niveles individual, planetario y cósmico. A medida que progresamos en éste, el reino humano, reconoceremos que es un reino muy importante en el esquema de este planeta, pero es, no obstante, una fase de transición entre los reinos animal y espiritual, y que el viaje evolutivo que cada uno de nosotros está realizando tiene lugar bajo leyes que gobiernan en todo el cosmos. Nada existe en la totalidad del cosmos que, bajo la ley de correspondencia, no esté actuando bajo estas mismas leyes de la evolución.

Somos, esencialmente, Mónadas, chispas de Dios, manifestando la divinidad a nuestro minúsculo nivel individual. Tenemos dentro de nosotros la potencialidad de toda la divinidad, y el proceso que se nos ofrece para manifestar esa divinidad es el renacimiento. El renacimiento es un procedimiento que permite a Dios, por medio de un agente –nosotros mismos–, descender a Su polo opuesto –materia– a fin de hacer volver esa materia hacia Sí totalmente imbuida con Su naturaleza. Es una cosa extraordinariamente interesante y hermosa que está teniendo lugar en la creación. Es asombroso en su belleza, su complejidad, su lógica, en la oportunidad también para el cambio creativo, porque no es una cosa mecánica fija, sino un proceso vivo extraordinariamente hermoso.

Somos Mónadas, ya sea de Voluntad, de Amor o de Inteligencia. Las Mónadas se manifiestan como almas, diferenciándose en siete energías distintas o siete tipos de rayos. El alma, el verdadero Yo, el hombre interior, se manifiesta de nuevo en el plano físico, tomando una personalidad de una u otra de estas energías, que muy bien puede cambiar de vida en vida; un cuerpo mental, un cuerpo astral y un cuerpo físico, los rayos de los cuales pueden también cambiar, experimentando todas las posibilidades de los diversos tipos de estos hasta que ha incorporado en su vehículo todas las cualidades de todos los rayos, sintetizados en este sistema solar por el 2º rayo de Amor-Sabiduría. De esta manera, el alma puede manifestarse como amor cada vez más a través de sus sucesivas expresiones de la personalidad – hasta que lo haga totalmente.

El objetivo del viaje evolutivo (en primer lugar) es llevar las vibraciones de los vehículos físico, astral y mental a frecuencias tan similares que la persona se integre en un todo. Hay que alcanzar esta sincronización de la vibración para hacer posible las grandes crisis del viaje evolutivo llamadas iniciaciones.

Cuando el individuo está preparado para el aprendizaje de estas últimas vueltas del maratón evolutivo, el alma conduce a su vehículo, el hombre o la mujer, hacia algún tipo de meditación. La primera vez podría ser una experiencia muy fugaz, pero mas tarde o más temprano la meditación llega a ser una actividad importante en la vida.

El alma hace esto para con el tiempo agarrar a su vehículo en una forma tal como para construir un eslabón, un canal a través del cual pueda enviar su energía y su naturaleza hacia el vehículo y así realizar sus propósitos. El alma, cuando encarna, lo hace así con determinados planes y propósitos, y la encarnación es la oportunidad para el vehículo de llevar a cabo el propósito del alma. Esto ocurre una y otra vez, y por supuesto cuanto más cerca llegue uno a la recta final, el fin de la maratón, más correctamente, más completamente estará manifestando los planes y los propósitos, la voluntad, del alma. Todo lo que conocemos del propósito y significado de la vida viene desde el nivel del alma.

Amor y sacrificio

La naturaleza del alma es amar y servir, y sacrificarse por el Plan del Logos. El alma no tiene otro propósito que servir por medio del amor y el sacrificio y es, efectivamente, la voluntad de auto-sacrificio del alma, la que la lleva a la encarnación. Grupos de almas vienen a la encarnación juntos (aunque la personalidad del individuo pueda ser ignorante de que es una de un vasto grupo de almas), cada grupo expresando un determinado tipo de energía y conducido a la encarnación para manejar específicamente esa energía.

Las energías del rayo vienen a la manifestación cíclicamente. Durante los últimos 2.000 años la vida en este planeta ha estado dominada por el 6º rayo del Idealismo o Devoción. Con su advenimiento, un inmenso número de almas del 6º rayo fueron traídas a la encarnación porque tenían la capacidad para expresar las cualidades de ese rayo en particular. Estamos actualmente en un periodo en el que el 7º rayo de Organización u Orden está viniendo a la manifestación. Hay siempre varios rayos (nunca más de cuatro) en manifestación en cualquier tiempo dado, pero el 7º rayo traerá un grandísimo número de almas del 7º rayo y de gente con personalidades del 7º rayo que serán capaces de manejar la nueva energía entrante. En el articulo escrito por mi Maestro para Share International (Vol. 5, Nº 7/8), habla específicamente sobre la llegada a la encarnación de grupos bajo una cualidad de un rayo determinado que da la posibilidad del manejo correcto de los problemas. Empieza con el axioma esotérico de que cada período trae a la encarnación a aquellas almas provistas con la capacidad para satisfacer y manejar los problemas de la época en cuestión.

Cada ciclo respeta esta ley. Cualesquiera de los problemas con que nos enfrentemos en el mundo, podemos estar seguros de que en encarnación, o viniendo a la encarnación en el futuro inmediato, estarán grupos de almas equipadas para resolverlos. Como el Maestro dice, ésta es la garantía de progreso para la humanidad; nos da esperanza y proporciona un discernimiento en la ejecución del Plan. Estamos enfrentados en la actualidad con problemas extraordinarios a causa de que estamos en una fase de transición entre una y otra era. Sin embargo, mientras esta era avanza, en otros, digamos, 300 años o así, grupos de almas llegarán que encontrarán una situación totalmente diferente. Pertenecerán a una era enteramente más estable. Estos grupos estarán provistos con el conocimiento, los discernimientos, cualidades y capacidades para manifestar más de nuestro potencial divino, sobre todo el sentido de Unidad, de fusión, que es el objetivo evolutivo básico de este ciclo que viene.

Estamos entrando en la "crisis del amor". Esta es la experiencia que la raza humana encara mientras entra en ese período de su viaje evolutivo cuando manifestará, en conjunto, la cualidad del Amor y ocupará su lugar en el Reino de las Almas, la Jerarquía Esotérica. Durante la era Acuariana, el objetivo del Cristo, Maitreya, el Hierofante de las dos primeras iniciaciones, será iniciar a millones de personas, en formación grupal, en la Jerarquía. Con el tiempo, al final de la era, la inmensa mayoría de la humanidad habrán ocupado su lugares en el Reino Espiritual, la Jerarquía Esotérica, en una u otra etapa. Gran número de personas tomarán la primera y algunos tomarán la segunda iniciación. Este es un acontecimiento extraordinario que sucederá a nivel de masas. Muestra el éxito del Plan Evolutivo tal como está concebido por el Señor del Mundo, Sanat Kumara, en Shamballa, y llevado a cabo por sus agentes, la Jerarquía planetaria.

Como ocurre en todo Cosmos, la evolución procede según leyes precisas. El resultado de la experiencia y progreso evolutivo es llegar a una conciencia despierta más profunda de estas leyes y del mecanismo por el que gobiernan las energías en la base de toda la creación. Dios, podría decirse, es el conjunto de todas las energías en la totalidad del universo manifiesto y no manifiesto y al mismo tiempo las leyes que gobiernan estas energías y su interrelación. Dios, como se dice en la Biblia, es un fuego consumidor. Dios es energía, fuego; no un fuego sino muchos fuegos. Su interrelación e interacción crea el universo visible e invisible. A medida que comprendemos su trabajo, llegamos a ser manipuladores de estas leyes. El Logos de los diversos planetas y los grandes Seres como el Cristo y el Buddha, han evolucionado en la conciencia despierta de estas leyes, han comprendido sus trabajos y sabido como manipularlas correctamente, científicamente, de acuerdo con el Plan del Logos Solar.

(Revista Share International − Octubre 1986)
 

 

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