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La llamada al servicio ( Parte 1 ) Hace unos años di una charla tanto en San Francisco como en Holanda con el título de "El Papel del Servicio en el Desarrollo del Discípulo" (publicada en La Misión de Maitreya, Tomo l.) pero, según mi Maestro, no es posible hablar demasiado a menudo o demasiado profundamente sobre la idea del servicio. Para los Maestros, el servicio es el principio y fin de la existencia y Su papel en este planeta es servir al Plan de evolución. Basado como está en las propias palabras e ideas del Maestro, espero que les estimule, que les inspire a dedicar más tiempo, más energía, más de ustedes mismos, a la mismísima razón por la que están encarnados – para servir. Ese es el propósito del alma, el primero y principal – servir al Plan de evolución. Por esa razón el alma se encarna. Me gustaría recordarles las líneas con las que comenzaba esa charla: "El impulso básico detrás de toda evolución es esa actividad del alma que llamarnos servicio. El servicio es nada menos que la manifestación en la relación de la Ley del Amor." Esta es una afirmación realmente muy grande; Me pregunto cuánta gente piensa en el servicio en estos términos. El impulso básico detrás de la evolución es esa actividad del alma que llamarnos servicio. En otras palabras, el servicio es fundamental para la totalidad de la evolución – y evolución, por supuesto, no sólo de este planeta, sino de todos los planetas; no sólo en este sistema solar, sino en todos los sistemas solares. La actividad del alma. Es el alma en todas las formas la que sirve, igual que es el alma en todas las formas, la que encarna. La encarnación misma es el resultado del impulso del alma a servir, en línea con la Ley del Amor. Como sabrán, vivimos en un sistema solar de 2º rayo. En este sistema Dios Mismo es Amor. El 2º rayo, amor-sabiduría, es el rayo dominante de nuestro sistema; por consiguiente, para nosotros Dios es Amor. Si el servicio es nada menos que la manifestación en la relación de la Ley del Amor, eso significa que Dios mismo es servicio. No podría ser de otra manera. Si Dios es servicio, entonces el servicio debe ser muy importante, básico, fundamental, para todo en lo que pensamos como vida: el significado, el propósito de la vida, el proceso de la encarnación, esa actividad por la que el alma entra en manifestación en este nivel. Todo eso es el impulso del amor que es lo mismo que el impulso a servir. El servicio visto desde ese punto de vista debe ser lo más importante en la que podamos pensar, que podamos conocer y manifestar. Es el amor de Dios por Su creación, continué diciendo, lo que impele al Logos Mismo a encarnarse y a manifestarse a través de una forma planetaria. Somos unidades del Logos, por lo tanto, el mismo impulso gobierna nuestra expresión del alma. Como almas, necesitamos servir. Es el impulso básico del alma, su propósito fundamental al encarnarse: servir al Plan del Logos, el Plan evolutivo acerca del cual nunca podemos conocerlo todo. A medida que crecemos en servicio, a medida que evolucionamos por el sendero evolutivo, nos hacemos cada vez más conscientes de aspectos más profundos de la mente del Logos creador, del cual nosotros mismos, por supuesto, somos la expresión. Somos formas mentales en la mente del Logos. Por lo tanto, para vivir correctamente, debemos obedecer las leyes que gobiernan la manifestación de amor del Logos en la creación de esta forma planetaria y servir al Plan de evolución en la medida que podamos. Eso es lo que el alma intenta hacer, por lo que se encarna. Echemos un vistazo a las palabras de mi Maestro en Su artículo "La llamada al servicio" (Share International, Sept. 1991). "Cuando la llamada al servicio resuena", (está hablando de la oportunidad presentada a los grupos por los Maestros, no a la llamada del alma), "le incumbe a cada discípulo serio asir la oportunidad presentada con ambas manos. Rara vez se repite la llamada, porque los Maestros tienen poco tiempo que perder." A medida que te aproximas a la primera iniciación, tu propia alma te introduce en algún tipo de meditación. Esta forma y fortalece el vínculo entre el alma y su vehículo, el hombre o mujer encarnados. A través de la meditación se construye el puente, el antahkarana, un canal de luz, en dirección descendente desde el alma y ascendente desde de la persona meditando. Se forma gradualmente un vinculo a través del cual el alma puede "controlar" a su vehículo e inclinar a la personalidad hacia su voluntad, su propósito – servir al Plan de evolución bajo la Ley del Amor. El alma necesita servir. Tan pronto como estableces contacto con el alma, deseas servir. No puedes remediarlo porque es el impulso del alma a servir e intenta impresionarlo en la mente de su reflejo. Desde luego, puedes servir o no. Nadie te hace servir excepto el alma, pero tu puedes con toda facilidad hacer caso omiso del alma. El alma tiene infinitos eones de tiempo; no tiene prisa y repetirá la llamada una y otra vez. Finalmente, un día, atiendes a esa llamada y comienza a servir. De esta manera el alma está creando un instrumento, un reflejo de sí misma, a través del cual sus planes y propósitos puedan ser llevados a cabo. Pero no tiene un plazo de tiempo especial para hacerlo. Un Maestro, por otra parte, puede muy bien tener un plazo de tiempo específico para llevar a cabo Su trabajo. El Plan de evolución proviene de Shamballa. Está en la mente del Logos y por tanto de Sanat Kumara, el Señor del Mundo. Es el Buddha quien lo trae de Shamballa y lo revela a los Tres Grandes Señores de la Jerarquía: el Cristo, el Manu y el Mahachohan, el Señor de la Civilización. Ellos toman el plan tal como es presentado por el Buddha y lo aproximan a lo que es posible en un ciclo dado, ciclo de 1.000 ó 2.000 años, que es dividido a su vez en ciclos menores de quizá 100 años, a veces de 75 o de 25 años. Los Maestros discuten sobre los objetivos concretos y acuerdan por consenso y entonces cada Maestro toma una porción del Plan presentado en Su propia línea de rayo. El determinará cómo podría ser útil en esa línea y entonces, a través de los distintos grupos de discípulos a Su cargo, intenta llevar a efecto esa parte del Plan en el mundo. Si los discípulos responden – correctamente, por supuesto – el trabajo del Maestro progresa. Si no lo hacen, no progresa. Y si el trabajo del Maestro progresa a rachas, un poquito aquí y un poquito allá, el Maestro puede entristecerse con ello pero poco más puede hacer. No usaría la fuerza para producir un ritmo mejor. Si los discípulos toman ese aspecto del Plan que se les ha dado y fracasan en él, entonces es su propia responsabilidad, no la del Maestro. El Maestro es responsable únicamente de la presentación de la oportunidad de servir, dándole a cada discípulo un papel, una parte del Plan, un campo de servicio que él o ella pueden o no asumir. El alma tiene infinito tiempo. Repetirá la llamada a servir una y otra vez, vida tras vida, si es preciso. Pero el Maestro, trabajando con el Plan tal como se está manifestando en el mundo, no dispone de ese tiempo. Tiene un marco temporal mucho más restringido e intentará manifestar Su parte del Plan en un período de tiempo dado – 25, 50, 75 ó 100 años – sea cual sea. De modo que el Maestro no tiene tiempo que perder. El Maestro está tan enfocado en todos sus múltiples deberes y trabajos que no tiene tiempo para estar empujando a alguien que no continúa con el trabajo. El presenta el campo de servicio, observa para ver lo que ocurre, y si la persona no lo asume, tal vez la empuje una vez pero generalmente no más. De manera que le incumbe a cada discípulo serio el "asir la oportunidad presentada con ambas manos. Rara vez se repite la llamada, porque los Maestros tienen poco tiempo que perder." Se dice que: "Muchos son los llamados pero pocos los elegidos". El Maestro dice: Muchos son los llamados pero pocos responden. Así ocurre en el Gran Servicio." Los Maestros llaman a Su trabajo "El Gran Servicio". Sirven al Plan de evolución y ese es todo Su interés. Esa es la razón de que estén en este planeta. Como puede que sepan, Ellos ya han terminado en este planeta como campo de aprendizaje; no tiene nada más que enseñarles El hecho de que estén aquí es el resultado de Su deseo, de Su necesidad, de servir. El continúa: "... sólo los elegidos comprenden la bendición que confiere la oportunidad de servir al Plan." Es una bendición que se te da. No es algo que siquiera tengas que buscar. Mucha gente me ha dicho algo parecido a lo siguiente: "Con todos mis variados talentos, realmente debería estar haciendo algo de verdadera importancia en el mundo, un servicio real, y tengo muy claramente la impresión, la intuición de que tengo una misión que realizar en el mundo. Pero, ¿cuál es, Sr. Creme? ¿Qué es lo que tengo que hacer? Realmente quiero servir, pero nunca he sido capaz de hallarlo". Creo que esto muestra un enfoque completamente equivocado del servicio – la idea de que hay una misión esperando a que esta persona la intuya y se haga consciente de ella de forma repentina. Desde luego que nunca lo comprenderán. Dicha persona tiene el espejismo (glamour) del servicio. No hay servicio sin acción. Servicio no es hablar de servicio. No es querer servir. Es realmente servir. El acto de servicio es acción incluso si se está sentado en un escritorio, o se está sentado en una silla tomando parte en una Meditación de Transmisión. No parece que estés actuando, pero en realidad eso es acción. Imaginen a alguien, contemplando esta visión de su gran misión en el mundo. El espejismo, desde luego, es el hecho de que tiene que ser grande, que tiene que ser "una misión". El mundo está ahí para que se le preste servicio. El alma necesita servir, desea servir. Es su mismísima naturaleza y ser. Pero no tienes que tener una gran misión, puedes servir desde donde estás. Puedes ayudar al mundo de una forma o de otra desde donde estás y desde quien eres. Y, por supuesto, dependiendo de quien eres así será la naturaleza de tu servicio. Sólo tu puedes realizar tu servicio. Cada uno es único y cada acto de servicio único es valioso para los Maestros y el Plan, porque Ellos tienen la tarea de presentar el Plan al mundo, y de presentar el modo de servicio a Sus discípulos como el impulso de este viaje evolutivo. Aporta el método por el cual podemos ser quienes somos. "Sólo los elegidos comprenden la bendición que confiere la oportunidad de servir al Plan. El servicio es el deber sagrado que permite al discípulo abreviar en muchas vidas su estancia en esta Tierra." Estoy seguro de que a mucha gente le gusta tanto esta Tierra que no quieren abreviar su estancia en ella, pero, ¿por qué permanecer más tiempo del necesario? Puedes volver siempre de vacaciones, durante unas pocas generaciones o unas pocas encarnaciones. Qué más interesante que tener la libertad del sistema solar, de ir a donde te lleve tu imaginación. Eso, para mí, es un estado mucho más interesante y fascinante que estar encadenado a la Tierra y su contaminación. "Muchos conocen esto pero rechazan la tarea más liviana." Es absolutamente extraordinario lo 'frívola' que es mucha gente. Digo esto como uno que es 'frívolo' fuera de toda medida; me incluyo yo mismo en esto. Es extraordinario con la 'frivolidad' que se toma la gente el Plan de evolución, las leyes que gobiernan sus propias vidas; que escuchan a medias las palabras de los grandes Maestros; que dedican media hora a la semana a la Meditación de Transmisión, y de ese tiempo quizá están realmente alineados durante tres cuartos de minuto. Eso apenas es servir al mundo. Eso les da la sensación, la satisfacción de que están realmente embarcados en el servicio. Muchos saben esto, que si tu asumes el "deber sagrado" del servicio puedes acelerar tu evolución de la manera más extraordinaria y abreviar, como dice el Maestro, "tu estancia en esta Tierra". "Muchos olvidan el voto que hicieron hace ya largo tiempo y minimizan el malestar interno." Todo discípulo que se convierte en un discípulo comprometido ha hecho literalmente el voto de servir al Plan de evolución. Eso es lo que es ser discípulo. Lo sepas o no, has hecho un voto de servir al Plan en la medida en que te vuelvas consciente de dicho Plan y hasta el alcance de esa conciencia despierta. Desde luego cuando piensas sobre él con la mente inferior es probable que no puedas pensar en el Plan en absoluto. No sabes lo que significa, pero en la interacción de la vida con otras personas, con grupos, con actividades del tipo que sean, tu profesión, etc. – estás en realidad tomando, momento a momento parte en el Plan de evolución. No es algo separado de tu vida. Tu vida es parte de ese Plan en la medida que tus acciones sigan las intenciones del Plan, del Maestro que está detrás del grupo del que formas parte. Entonces, por supuesto que actúas en general más conscientemente. Lo que los Maestros necesitan son servidores conscientes y dispuestos. "Muchos olvidan el voto que hicieron hace ya largo tiempo y minimizan el malestar interno." No es posible ser un discípulo comprometido y vivir una vida que no cumpla con tu parte en el Plan, no asumiendo el servicio que se impone como un "deber sagrado" (como lo llama el Maestro) sin una sensación interna de malestar. Puede que nunca permitas que ese malestar aflore a nivel consciente, pero mientras que estés comprometido a servir, y no sirvas o sólo sirvas a medias, entonces este malestar interno se manifestará y te conducirá finalmente a la depresión. La depresión de los discípulos es 99 veces de cada 100, el resultado de la falta de respuesta al impulso a servir del alma. Esa energía, ese impulso, incomoda y causa una enfermedad interna, una sensación de que algo anda mal contigo y el mundo. Eso conduce a la depresión, a la incapacidad para actuar, para amar, a la incapacidad para compartirte a ti mismo y a tu ser con los demás. La depresión te aísla de tu grupo, de tu Maestro interno, sea el Maestro del grupo o tu propia alma, y finalmente puede llevar a la persona en cuestión al suicidio. Por supuesto que este no es siempre el caso, ni tiene porque serlo. Pero a menos que asumas el servicio que, en Su amor, el Maestro os presenta al grupo del que es responsable, entonces, inevitablemente, la depresión se instala más pronto o más tarde. Puede expresarse perfectamente como neurosis y como enfermedad física. "No en vano los Maestros mueven tristemente Sus cabezas y buscan una vez más entre las luces que esperan." Los Maestros buscan a aquellos a través de los cuales puedan desarrollar el Plan. Cuando buscan en el mundo ven a los discípulos como luces. La luz es la radiación que emana de los chakras. Hay luces brillantes y luces medianas y luces no muy brillantes. Cuando ven luces brillantes o medianamente brillantes, puede que estimulen estas luces dándole al individuo algún campo de servicio. Esto es una prueba para ver cómo responden a la necesidad mundial, no a la necesidad del Maestro. El Maestro no necesita nada; el mundo, no el Maestro, es el que necesita el servicio del individuo. El Maestro no necesita siquiera tu devoción, pero si que necesita tu servicio devoto al Plan. Eso es todo lo que requiere porque eso es lo que el mundo mismo necesita. El Maestro mira en el mundo y ve estas luces resplandecientes, y donde una mantiene un brillo firme, una radiación firme, El estimula a la persona, establece una tarea. Puede que le conceda una impresión mental y la persona es puesta en el camino del servicio. Puede que se dedique a servir o no, y si no lo hace el Maestro mueve tristemente la cabeza y mira de nuevo al mundo para buscar otra "luz resplandeciente", confiando que esta sea más firme, más constante y de verdadera utilidad. |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |