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Las leyes del karma y renacimiento

 

Una exposición de las Leyes del Karma y Renacimiento y la necesidad de establecer rectas relaciones humanas para que los hombres y mujeres puedan avanzar en su ciclo evolutivo.

Reencarnación, karma y vidas pasadas (1)

por Benjamin Creme

En el mundo de hoy, hay en realidad tres enfoques de la idea de la reencarnación. Un doble enfoque en Occidente, donde la idea en sí misma es casi inexistente: o una creencia en la transmigración de las almas – que se podría ser un ser humano en una vida y un animal en la siguiente y por lo tanto que hay gran peligro en golpear moscas y pisar hormigas porque podría ser su abuela – o simplemente un interés en vidas pasadas. Ese es casi el único interés en el concepto del renacimiento en Occidente.

En Oriente, en términos generales, la gente sí cree en la reencarnación. Y, apropiadamente en relación a la Ley del Karma. Desafortunadamente, incluso en Oriente, la Ley del Karma se ve desde un punto de vista erróneo. Por supuesto, aquí y allá, tanto en Oriente como en Occidente, hay una interpretación y un enfoque correcto a la idea del renacimiento y su conexión intima con la Ley de Acción y Reacción, Causa y Efecto.

En Oriente, la mayoría de la gente que cree en la Ley del Karma aceptan que ellos son y están donde están a causa de sus acciones en una vida previa – lo cual es cierto; pero desgraciadamente piensan que no pueden hacer nada por cambiar su situación particular – lo cual no es cierto.

En Occidente, tendemos a pensar que controlamos totalmente nuestro destino (y lo hacemos hasta cierto punto), pero que no hay una ley más grande que gobierna nuestro destino, lo que no es cierto. Hay un malentendido, en Oriente y Occidente, acerca de la Ley del Karma y su funcionamiento mediante la Ley de Renacimiento.

El Occidental tiende a rechazar la idea de una vida futura. Es una idea que sólo ahora empieza a ocupar las mentes de la gente. Si es que piensa acerca de ello, en realidad lo piensa en términos de "Si yo tengo una vida futura, debo haber tenido una vida pasada; y si tuve una vida pasada es interesante saber quién fui". La literatura popular en Occidente acerca de la reencarnación es casi exclusivamente sobre existencias anteriores. Hay actualmente muchas técnicas – auténticas o no – divulgadas y empleadas para llevar a las personas a una experiencia de sus vidas pasadas: hipnosis, "rebirthing", etc. Naturalmente se está llevando a cabo una investigación seria sobre el tema en varios países. El trabajo del Profesor lan Stevenson y otros está añadiendo mucha evidencia que indica la probabilidad del hecho de la reencarnación. Sin embargo, ¿es tan deseable conocer nuestras vidas pasadas? Yo pienso que si la mayoría de nosotros conociésemos realmente nuestras vidas pasadas puede que haya algunas cosas de las cuales tendríamos que avergonzamos y que puede ser preferible no conocer.

La pesada carga

Hay una ley poco conocida que  cuando llegamos a ser verdaderamente conscientes de nuestra vida pasada, participamos del karma de aquel tiempo. La mayoría de nosotros tenemos una carga de karma lo suficientemente pesada para resolver en esta vida sin una carga innecesaria de alguna anterior, que felizmente no estamos llamados todavía a resolver.

Ni que decir tiene, que siempre habrá clarividentes. El canalizador, el sensitivo, está más que contento – por un precio – de mirar en su pasado y contarles sus vidas anteriores, sin embargo, ¿cómo saben si tienen o no razón?, ¿de qué forma posible pueden verificar lo que algún llamado clarividente les cuenta?. Es mejor para ustedes conservar su dinero. Si les han contado que en una vida anterior fue una importante y poderosa sacerdotisa de Egipto (es por lo general rey, reina, sacerdotisa), digamos, ¿cómo pueden probar esto?, ¿y son, hoy, como mínimo el equivalente en importancia, influencia y poder en el mundo, aportando algo original y creativo a la vida?

Es también la cosa más fácil del mundo estar equivocados en nuestros propios 'recuerdos'. Déjeme ilustrarles con un ejemplo de mi propia experiencia que surgió en mi conciencia durante una meditación profunda que duró alrededor de cinco horas. Me vi a mi mismo (no tenía el aspecto de ahora pero no obstante me reconocí) como un sacerdote durante las persecuciones religiosas en algún lugar de Europa alrededor del 1650. Mi iglesia daba a una plaza. Yo estaba colocado en los escalones exteriores de la iglesia escuchando los gritos y llantos de dolor y terror. Sabía lo que significaba: los Protestantes estaban siendo atacados por los soldados y pasados a cuchillo. Por una esquina de la calle la gente venía corriendo, gritando, perseguida por los soldados. Corría diagonalmente de un lado a otro de la plaza y hacia la iglesia, buscando refugio en el santuario. Yo estaba de pie en la entrada de la iglesia, era alto y fornido y vestía una larga sotana negra, apremiando a la aterrada gente hacia la iglesia. Los soldados subían los escalones, apuñalando y derribándoles con sus espadas. Yo no estaba asustado en absoluto (tenía aspecto, tal como lo recuerdo ahora, de haber tenido un físico de 1er rayo) sino que alargué mis brazos hacia los lados para bloquear su paso. Dije: "Este es un lugar santo". Para mi sorpresa ellos no estaban impresionados lo más mínimo y uno me atravesó con su espada. Puedo verlo vívidamente ahora – este hombre alto, de amplia constitución y la espada atravesando su pecho. Caí y puedo aún sentir claramente la sensación de la dura y fría piedra en mi mejilla mientras yacía moribundo sobre los escalones de mi iglesia. Durante años, creí que había recordado con total claridad, como una película, mis últimos minutos de una vida anterior y no fue hasta hace unos diez años que supe de mi Maestro que la experiencia fue real, había sucedido, pero no a mí. No tenía nada que ver conmigo; yo nunca había vivido cerca de esa ciudad o sido el pastor de la sotana negra. Fue una experiencia de clarividencia de la muerte de alguien íntimamente relacionado conmigo en el plano del alma. Así que, ¿cómo se sabe lo que se está captando? ¿Cómo se puede estar seguro?.

Fatalista

Los Orientales tienen un punto de vista diferente. Ellos no están tan preocupados sobre quienes fueron en su vida pasada. Creen que si son pobres, hambrientos, miserables, endeudados con el arrendador, con apenas lo suficiente para alimentar a su familia, es que antes fueron alguien realmente terrible. Creen que es la Ley de Karma, porque fueron tan malos, obscenos, horribles, seres humanos de tan bajo grado en su vida pasada, que merecen la miseria en la que están en la actualidad. Creen eso; es la enseñanza. Y creen, porque es la Ley de Karma, que no hay nada que puedan hacer sobre ello. Lo aceptan totalmente, fatalísticamente, como su merecido según la Ley. También creen que si aceptan su sino humildemente y tratan de ser 'buenos' serán recompensados con un estatus superior durante la próxima vida. Si hay un hecho que ha mantenido a Oriente en el atraso, en términos de su calidad de vida, su felicidad social, democracia e igualdad social, es la aceptación de la Ley de Karma sobre esa base. No hay nada que impida a los intocables de la India de transformar sus vidas excepto la aceptación de que su condición de intocables es debida a sus fechorías en vidas anteriores. Algún tipo de equilibrio ha de ser alcanzado, tanto desde el punto de vista de Oriente como de Occidente, para aproximarse a estas dos grandes leyes: la Ley del Karma, Causa y Efecto y la Ley de Renacimiento, su corolario.

Ley  básica

La Ley de Causa y Efecto es la ley básica que gobierna nuestra existencia en este sistema solar y es el resultado de la acción de la energía del 'alter ego' de nuestro sistema, la constelación de Sirio. Lo mismo que nuestras personalidades exteriorizan, más o menos bien, las intenciones de nosotros mismos como almas, igualmente este sistema solar actúa bajo las intenciones de Sirio como su 'alma'. Para ponerlo más concisamente, la relación entre Sirio y este sistema solar es la misma que la relación entre nuestra alma y su reflejo, la personalidad. Cada pensamiento, cada acción que tenemos y hacemos, pone en marcha una causa. Estas causas tienen sus efectos. Estos efectos crean nuestras vidas, para bien o para mal. Estamos ahora, hemos estado y continuaremos, construyendo nuestras vidas a cada momento. Tarde o temprano, las causas puestas en marcha por nuestros pensamientos y acciones producirán efectos que repercutirán en nosotros; y experimentaremos aquellos como 'buen' o 'mal' karma. Cuando es incómodo lo llamamos mal karma. Y cuando es buen karma, cuando la vida es cómoda, fácil, no reparamos en él. Lo recibimos como nuestro derecho, nuestra recompensa, porque eso es lo que esperamos de la vida como tal. La gente en realidad solamente habla sobre el karma cuando se refiere al mal karma. Es importante comprender y recordar que tenemos más 'buen' karma que 'mal' karma.

Los Señores del Karma

Como todas las leyes, la Ley de Karma está bajo el control, la jurisdicción, de determinadas entidades – en este caso los Señores del Karma. Los Señores del Karma son como jueces cósmicos. Ellos consideran la acción y la reacción de las causas y efectos que ponemos en marcha y regulan esto según nuestras necesidades como almas en evolución. Nuestras almas encarnan en una personalidad con una estructura de energías dadas, rayos, que están relacionados con el karma y las posibilidades de esa encarnación particular. Ustedes pensarán que las almas cooperan con los Señores del Karma para decidir qué dolor o placer sufriremos en cualquier vida particular; ésa, por supuesto es precisamente la forma equivocada para describir lo que sucede. El alma no está en absoluto interesada ni lo están los Señores del Karma en nuestro placer o nuestro sufrimiento. Estas son simplemente reacciones psicológicas a los acontecimientos. En lo que sí están interesados es en el desarrollo de la Ley, la Ley cósmica de Causa y Efecto. Así mismo, el alma tiene sus propios propósitos para cada encarnación dada. Se provee de un vehículo, la personalidad con cuerpos mental emocional y físico que proporcionarán la posibilidad para que sus propósitos sean realizados en esa vida particular. Ese propósito podría no ser logrado, pero el alma proporciona la posibilidad. ¡El alma vive siempre en la esperanza!.

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