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La Historia del Evangelio y el Sendero de Iniciación por Benjamin Creme El viaje evolutivo en el cual estamos comprometidos está marcado por cinco grandes puntos de crisis, cinco grandes expansiones de conciencia, que son cinco etapas hacia la Liberación y la Maestría. Estas son las cinco iniciaciones planetarias que nos liberan de más encarnaciones en esta tierra. Todos los Maestros han tomado estas cinco iniciaciones (algunos incluso han tomado iniciaciones adicionales superiores) y su presencia en este mundo es el resultado de una decisión consciente de servir al Plan de Evolución, y no de la necesidad (por causa del karma personal) de encarnarse. El proceso esotérico que llamamos Iniciación es un proceso forzado artificial, introducido en nuestro planeta en la mitad de la época atlante para acelerar el proceso evolutivo. Sin éste hubiéramos llegado inevitablemente al mismo punto de evolución que tenemos hoy, pero millones de años más tarde. En este lejano periodo, sucedió una crisis en una parte de este sistema solar que hizo necesaria la presencia de algunos de los miembros más avanzados de la Jerarquía de este planeta, que en esa época venían de Venus. Se introdujo entonces el proceso de Iniciación para permitir a los miembros más avanzados de nuestra evolución terrestre someterse a este proceso forzado, y así equiparlos para ocupar los puestos inferiores de la Jerarquía, liberando de esta manera a los Maestros Mayores para otras tareas. La Iniciación más elevada posible para un terrestre en esa época era la tercera Iniciación, y entre el primer grupo que alcanzó este logro estaban el Cristo y el Buda, quienes han permanecido a la vanguardia de nuestra evolución hasta ahora. Simbólico Desde un punto de vista esotérico, la historia del Evangelio es en realidad la historia de la Iniciación, una historia presentada a la humanidad una y otra vez, de formas diferentes, mucho antes del cristianismo. El relato de la vida de Jesús es la presentación simbólica, dramáticamente reconstruida para nosotros, del viaje del Iniciado hacia la Perfección. La primera Iniciación se llama el Nacimiento de Cristo y está simbolizada con el nacimiento del discípulo Jesús en Belén. Cuando la energía evolutiva que nosotros llamamos Principio o Conciencia Crística es despertada en el corazón humano (el centro espiritual del corazón situado en el lado derecho del pecho: "El corazón del hombre sabio se encuentra en el lado derecho, el del tonto en el izquierdo"), el hombre o la mujer están listos para prepararse para recibir la primera Iniciación. Es importante tener en cuenta que el hombre o la mujer es ya un iniciado antes de presentarse ante el Iniciador. El alma humana, que es el primer Maestro, por la experiencia de la vida y por la meditación, lleva a su vehículo al punto donde puede ser recibida la Iniciación. Entonces el Maestro (de la Jerarquía) interviene, y por medio de una combinación de estimules, de pruebas y oportunidades de servir presentadas, prepara al candidato para presentarse ante el Hierofante para recibir el impacto de la energía del cetro de Iniciación que El empuña. El Cristo, Maitreya, es el Hierofante de la primera y la segunda Iniciación, la tercera y las siguientes iniciaciones son recibidas delante del Señor del Mundo, Sanat Kumara, en Shamballa. "Yo soy el Sendero, la Verdad y la Vida." Nadie puede conocer al Padre sino a través Mío." Estas palabras del Cristo son esotéricamente verdaderas, pero han sido bastante mal interpretadas por las iglesias, al decir que el cristianismo (o más correctamente iglesianismo) es la única vía religiosa, que sólo aquel que ha aceptado los dogmas (creados por el hombre) y las doctrinas de la iglesia puede conocer a Dios. El Cristo encarna el Principio Crístico en este planeta. Este principio es una energía que fluye a través de El hasta nosotros. Es a través de la manifestación de este Principio que nos reorientamos y entramos en el sendero de la Iniciación. En este sentido, El es, ciertamente, 'el Camino'. De la misma manera, solamente cuando uno haya estado ante el Cristo en las dos primeras iniciaciones podemos tomar la tercera, la cual nos abre a las energías de la Mónada, el Espíritu, el 'Padre en el Cielo'. "Segundo nacimiento" Los grupos de cristianos 'nacidos de nuevo' tienen un atisbo de verdad, en que la primera Iniciación es el 'segundo nacimiento' en la Biblia; pero, por supuesto, es una experiencia que comparten hoy millones de seres en el mundo, y no exclusivamente por esos cristianos 'nacidos de nuevo'. La primera Iniciación pone de manifiesto el control sobre el cuerpo físico, y especialmente sobre las pequeñas vidas dévicas (o elementales) que componen los cuerpos del hombre. La segunda Iniciación pone de manifiesto el control sobre el cuerpo astral-emocional o las vidas elementales que forman ese vehículo. Esta se llama la Iniciación del Bautismo, y es simbolizada para nosotros por el Bautismo de Jesús en el Jordán. La tercera Iniciación - la primera Iniciación verdadera del alma - se llama la Transfiguración, y es simbolizada por la transfiguración de Jesús en la montaña. Pone de manifiesto el control sobre el elemental mental y el cuerpo mental y produce por primera vez el contacto con la Mónada y su energía: "La Joya en el Corazón del Loto." Jesús nació en Belén como un iniciado de tercer grado y así simbolizó para nosotros esas tres etapas de crecimiento. El tenla que pasar por la cuarta Iniciación y lo hizo de manera muy concreta en el plano físico con el fin de representar, de una forma simbólica, la experiencia de la renunciación. En Occidente esta Iniciación es conocida como la Crucifixión. En Oriente se llama la Gran Renunciación, cuando se renuncia a todo - posición, familia, e incluso a la vida misma si es necesario - por la vida espiritual superior. La Resurrección Luego sigue, y esto es el corazón del Evangelio cristiano, la quinta Iniciación, la Resurrección, simbolizada por la resurrección del cuerpo de Jesús después de la crucifixión. Cada Iniciación atrae a los cuerpos del iniciado partículas de materia subatómica - literalmente luz. Hacia la cuarta Iniciación, los cuerpos del iniciado son tres cuartas partes sub-atómicos o luz. Este proceso se completa en el momento de la quinta Iniciación o Resurrección, cuando el iniciado se ha liberado para siempre de la atracción de la materia, es un Maestro perfeccionado. El objetivo de la evolución ha sido alcanzado y el Maestro ha terminado su experiencia de la vida en este planeta. La elección de permanecer en esta tierra y así servir al Plan de nuestro Logos Planetario es únicamente Suya. Existen iniciaciones superiores, que llaman al Maestro a esforzarse más. La Ascensión, simbolizada por la ascensión del Cristo después de Su aparición ante los discípulos en el cuerpo resucitado de Jesús, señala la sexta experiencia iniciática y confiere conciencia cósmica y la completa inmortalidad del cuerpo del Maestro ascendido. Visto de esta manera, la historia del evangelio mantiene ante la humanidad la promesa de la divinidad, una divinidad no sólo realizada por un hombre extraordinario - el Hijo de Dios - sino una divinidad alcanzable para todos aquellos que hagan el esfuerzo necesario para expandir su conciencia para incluir los niveles espirituales; una divinidad alcanzada, también, a través de un proceso científico; del cual el Cristo y los Maestros son los custodios - el proceso de la Iniciación. (Revista Share International
− Abril/Junio 1982, Febrero 1986) |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |