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Espiritualidad por Benjamin Creme "La palabra 'espiritual' no se refiere a las llamadas cuestiones religiosas Toda actividad que conduce al ser humano adelante hacia alguna forma de desarrollo – físico, emocional, mental, intuitivo, social – si es para el progreso de su estado actual, es esencialmente espiritual por naturaleza..." En esta declaración, de La Educación en la Nueva Era, el Maestro D.K., creo yo, enfoca el cambio en el énfasis que debe ponerse en nuestra relación con el mundo y refleja un acercamiento completamente nuevo a otras actividades que las estrictamente religiosas. También dijo que la monopolización por los grupos religiosos del término "espiritual" ha sido el triunfo más grande de las fuerzas del mal en este planeta. La opinión general es que todo lo que es "religioso" es "espiritual", mientras que todas las otras actividades son profanas o mundanas. Mientras que vayamos a la iglesia en Domingo, podemos dedicar el resto de la semana a crear las condiciones y estructuras políticas, económicas y sociales más corruptas, deshonestas e irracionales. Hemos separado lo espiritual de cada aspecto de nuestro ser excepto la vida religiosa y lo hemos relegado a un papel limitado – "la vida interior". Esto nos ha permitido en nuestras vidas externas vivir corrupta y deshonestamente y tiene como resultado las dificultades a las que ahora se enfrenta el mundo, donde nosotros encaramos actualmente la posibilidad de la destrucción total presionando un botón. Hemos prostituido la ciencia, al igual que prostituimos cada aspecto del conocimiento divino, al mammon en el polo opuesto a nuestra naturaleza divina – una divinidad que hemos reconocido sólo en términos y campo religiosos. No vemos al hombre como un ser espiritual excepto cuando él entra en una iglesia o se adhiere a alguna religión determinada. Por lo tanto todas las estructuras políticas, económicas o sociales que niegan una connotación religiosa en la vida (por ejemplo, el sistema actual en el mundo comunista) son consideradas sumamente malvadas. En efecto, aspectos de su organización social pueden ser malvados – el totalitarismo, el rechazo de la libertad individual, son definitivamente malvados – pero en gran parte están basados fundamentalmente en principios espirituales: Libertad, Justicia, Igualdad, Fraternidad, que no sólo son la raíz de la Revolución Francesa, sino cada revolución a partir de entonces. El problema es, por supuesto, que los ideales espirituales permanecen en gran parte sólo como ideales. En este tiempo venidero tendremos que hacer un cambio en nuestra conciencia para incluir cada aspecto de nuestro ser en nuestra definición de "espiritual". Todas nuestras estructuras deben estar basadas en la Unidad interior de la humanidad y reflejar esa realidad. Como almas somos Uno; no existe cosa semejante como un alma individual separada. Hemos de crear sistemas políticos, económicos y sociales que permitan a esa divinidad interior expresarse. Hemos construido sistemas que están basados en los principios equivocados: competencia, división, separatismo y desigualdad, todo ,en oposición directa a la realidad interior. La realidad interior es la unidad del hombre, una naturaleza divina compartida que está en potencia en cada ser humano individual, y que necesita las correctas formas exteriores para permitir a la radiación interior expresarse. Mucha de la violencia de hoy es el resultado de la tensión entre el conocimiento del hombre de sí mismo, internamente percibida como divino, y su incapacidad para manifestar ese reconocimiento en el plano externo. Siente que no tiene control sobre las estructuras políticas y económicas que lo colocan en categorías divididas severamente – un virtual sistema de castas. Reacciona contra las circunstancias exteriores que no guardan relación con su sentido de sí mismo corno un ser divino. Está en guerra consigo mismo y, como una extensión de sí mismo, con la sociedad de la que es una parte. Esto es la raíz de una gran parte de la actual tensión y violencia sociales en el mundo. Sólo mediante una reeducación de la humanidad sobre la verdadera naturaleza del hombre como una realidad triple – espíritu, alma y personalidad – y de la relación de la Ley de Causa y Efecto con la Ley de Renacimiento, puede tener lugar una expresión verdadera del hombre como alma. Esto condicionará nuestros nuevos sistemas. Hasta que nosotros comprendamos que todas las personas son divinas, no seremos capaces de crear instituciones suficientemente sensibles a la divinidad interior sin corromper esa divinidad. Las iglesias hoy, en gran parte, han corrompido la divinidad de la que hablan a causa de que han llegado a ser tan dogmáticas, tan doctrinales y tan separatistas en ese dogma y doctrina que han perdido la tolerancia, el sentido de buena voluntad, de hermandad, que serían la base de la noción religiosa de Dios: una Paternidad común y por lo tanto la fraternidad de todos los hombres. Cuando esto se aplique al campo político nuestros sistemas reflejarán esa realidad. Así mismo, en la esfera económica, debemos establecer el principio por el que todas las personas en todas las partes puedan compartir juntas los bienes de la tierra. La división más grande en el mundo de hoy es la disparidad económica entre el Norte y el Sur, las naciones industrializadas y el Tercer Mundo. Una tercera parte del mundo usurpa y despilfarra las tres cuartas partes de los alimentos del mismo y por lo menos el ochenta por ciento de los recursos y energía de éste, mientras que el Tercer Mundo tiene que subsistir con el resto. Las tensiones inherentes a este desequilibrio nos están conduciendo inexorablemente al caos. Estas son las conclusiones centrales de la Comisión Brandkt, entre otras. Su informe, Norte-Sur: Un Programa para la Supervivencia reconoce los peligros inherentes de este desequilibrio. Hasta que todas las personas en todas partes puedan comer y vivir libremente como miembros completamente aceptados de la familia humana, no habrá justicia en el mundo. Mientras no haya justicia no habrá paz verdadera; si no hay paz verdadera en el mundo de hoy, no hay futuro para éste. Actualmente estamos haciendo frente a una crisis que es esencialmente espiritual, pero que se está desarrollando en los campos político y económico. De aquí la decisión del Cristo de trabajar dentro de la esfera de la política y la economía y de aquí su énfasis en el principio de compartir, que, ha dicho El, es la clave de todo el progreso futuro para el hombre: "Cuando compartes reconoces a Dios en tu hermano." "El hombre debe compartir o morir." El compartir es un principio divino, y hasta que reconozcamos que todas las estructuras deben reflejar esa divinidad interior, no daremos un paso más en nuestro viaje evolutivo. Tan pronto como lo hagamos realidad, abriremos la puerta a una situación enteramente nueva. Hay una declaración maravillosa del gran poeta español Federico García Lorca, sobre el final del hambre: "El día que el hambre sea erradicada de la tierra habrá la más grande explosión espiritual que el mundo ha conocido nunca. La humanidad no puede imaginar la alegría que irrumpirá en el mundo en el día de esa gran revolución". Esa puede parecer una declaración muy ambiciosa, pero es un reconocimiento, creo yo, de que la erradicación del hambre en un mundo de abundancia es el primer paso de la humanidad hacia su divinidad porque es el primer paso hacia las relaciones correctas de hombre a hombre. Tan pronto como reconocemos que somos Uno y comenzamos a compartir los recursos del mundo entre todas las personas, damos el primer paso para ser dioses. En eso reside la espiritualidad esencial de las nuevas estructuras económicas, que deben basarse en el compartir porque deben estar fundamentadas en la divinidad del hombre. El compartir es una actividad divina y va más allá de la distribución de los recursos del mundo: todos nosotros compartimos nuestra divinidad. Somos realmente Uno en cada nivel – físico, emocional, mental, intuitivo y social. En todos estos niveles el compartir puede tener lugar. Hay una división enorme, incluso en los grupos 'nueva era' de hoy, entre aquellos que ven la acción política y económica no solamente como esencial sino como un gran movimiento espiritual para renacer y aquellos que sienten que la política es un mundo sucio, que la economía es algo con lo que sólo los pobres tratan. A menudo me horroriza la insensibilidad de como las llamadas personas 'espirituales' ven a los millones de hambrientos del mundo. Frecuentemente, la situación difícil de los desposeídos se justifica como su 'karma' a través del cual están aprendiendo una lección. La simple, sincera y natural compasión humana, se podría pensar, conduciría a una preocupación por su bienestar. Política, economía, ciencia, cultura y educación pronto serán empeños espirituales fundamentales de la humanidad, personificando cada aspecto de la vida espiritual. Los grupos religiosos, los llamados grupos 'espirituales' y 'nueva era', no tienen un monopolio de la espiritualidad. De hecho, el Maestro D.K. ha dicho que los llamados grupos esotéricos y ocultos son los que tienen más espejismos de todos los grupos. También yo los he encontrado como los menos efectivos. Los cambios reales en el mundo, los cambios reales de conciencia, se están haciendo en los frentes político y económico. Es a través del cambio político y económico que las estructuras se reconstruirán y que permitirán a la espiritualidad inherente en todas las personas manifestarse. El Cristo mostrará que el sendero de la vida espiritual es lo suficientemente amplio y variado para acomodar a todas las personas. En cada esfuerzo, en cada parcela de la vida humana, la conciencia despierta y el conocimiento de Dios pueden percibirse y expresarse. Todos pueden aportar su conciencia despierta de esta experiencia momento a momento al modelo de amplio espectro que surgirá como resultado de esa experiencia compartida. (Revista Share International
− Enero 1982) |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |