INFO GENERAL
 Portada
 Introducción
 Actualidad Mundial
 Info para la Prensa
 Preguntas y Resp.
 Servicio E-mail
 Colabora

SECCIONES
 Maitreya
 Benjamin Creme
 Meditación Trans.
 Señales y Milagros
 Base Esotérica
 Archivo Artículos
 Revista Share Int.
 Libros - Folletos
 Webs - Links

 

 

Discipulado y servicio - La Iniciación espiritual

 

Un exhaustivo análisis del moderno discipulado y el papel que juega la Meditación de Transmisión para llevar a las personas al alineamiento con su alma, sirviendo al mundo y acelerando la evolución espiritual personal.

Discipulado y práctica (1)

por Benjamin Creme

Es un tópico del ocultismo que no puede darse ninguna nueva enseñanza hasta que la que ya se ha dado no ha sido puesta en práctica. Esto es una ley. No hay modo de que puedas recibir algo superior hasta que hayas puesto en práctica lo que ya has recibido. La gente, en gran medida, aborda el esoterismo como si se tratara de un asunto académico en el que has de pasar exámenes y obtienes un título. No se trata de nada de eso en absoluto. Ciertamente que existen grados, grados de iniciación, pero puedes convertirte en iniciado sin saber nada en absoluto sobre la teoría o la práctica esotéricas, pero viviendo de modo natural e intuitivo la vida de un discípulo.

Tendrás que hacerlo de una manera o de la otra. Podrás hacerlo de manera intuitiva, o mediante la adquisición de conocimientos, y la aplicación de las reglas y preceptos en tu propia vida, a cada momento. Es un asunto que abarca todos los minutos del día. De acuerdo a mi experiencia, la mayoría de la gente emprende con mucha tibieza la tarea de ser discípulo. El o ella la insertan en su vida cotidiana cuando disponen de un rato libre. El discípulo medio no comprende que el discípulo es una persona distinta del resto de la humanidad. Las reglas y leyes incluso la Ley de Causa y Efecto, y la Ley de Renacimiento que afectan a la humanidad de grado o por fuerza, afectan al discípulo de manera diferente, en función de su capacidad para operar dentro de ellas, y para manipularlas de acuerdo a las necesidades del alma.

Un discípulo, o cualquiera que tenga la aspiración a convertirse en discípulo, debe reconocer, en primer lugar, que es un ser humano ordinario que ha hecho un voto y que ha tomado en sus manos el desarrollo de su propia evolución. Está aprendiendo a trabajar con el alma, y a llevar a cabo el propósito de ésta. El propósito del alma, cualesquiera otros propósitos que pueda tener, y conforme a la Ley del Sacrificio, es el de trabajar con el Plan de evolución en la medida en que el discípulo lo pueda intuir y llevarlo a efecto en su vida. Únicamente los rudimentos del Plan pueden volverse reales en su conciencia, pero en la medida en que estos aspectos se vuelven reales, le incumbe llevarlos a efecto en su vida. En realidad, es en verdad muy raro que haga esto.

No son las fuerzas del mal las que preocupan al Cristo y a los Maestros de la Jerarquía. Ellos pueden arreglárselas bastante bien con las fuerzas del mal. La mayoría de la gente piensa que los principales obstáculos para la exteriorización de la Jerarquía y para la espiritualización de la vida de la humanidad, son los problemas que tienen que ver con las fuerzas de la materialidad. Esos problemas existen. Pero algunos de los que responden con más presteza a esa materialidad son los discípulos del mundo. Es la materialidad arraigada, y por encima de todo, la inercia, tanto de los discípulos como de todo el mundo, lo que mantiene a la humanidad bajo el yugo de las fuerzas de la materialidad, las fuerzas del mal, como las llamamos.

Los discípulos son doblemente responsables. Tienen la responsabilidad de la humanidad ordinaria, pero además tienen una responsabilidad extra porque conocen algunos aspectos de la verdad. Han echado sobre sus hombros la tarea de hacer algo por cambiar la situación del mundo, y por cambiar su propia naturaleza de tal manera que puedan trabajar inteligentemente con el Plan. Sin embargo la gente está tan imbuida de materialismo, éste se halla tan arraigado en el vasto cuerpo de incluso los discípulos del mundo, que poca o ninguna acción es llevada a cabo por ninguno de nosotros para remediar la situación. Estamos tan absorbidos por el materialismo como cualquier otro. Ese es el problema del Cristo y de los Maestros: no las fuerzas del mal, sino la inercia, la atenazante inercia de los discípulos del mundo.

Supe recientemente por mi Maestro que la media de minutos en los que la gente de los grupos de Meditación de Transmisión de todo el mundo está realmente alineada, en los que el cerebro físico y el alma están alineados y en consecuencia, en los que se está trasmitiendo a través de aquellos y están, por tanto, haciendo el trabajo de Transmisión es asombrosamente pequeña.

¿Por qué es esto así? Ha de haber una razón para que después de 10 años aún lo estéis haciendo de manera tan pobre. Por ejemplo, éste es el décimo año que vengo a Estados Unidos, y el décimo año que algunos de vosotros estáis presentes haciendo Meditación de Transmisión.

"¿Qué habéis estado haciendo durante todos estos años?'' me pregunto a mí mismo. Desde luego, es una cuestión de polarización. Si se está polarizado astralmente y la mayoría de la gente de estos grupos lo está es más difícil mantener la atención en el centro ajna, y estar por tanto alineado, durante algo más que unos pocos minutos por vez. Asimismo, la gente parece ignorar la diferencia entre estar alineado y no estarlo. Realmente creen que lo están. Estoy seguro de que a todos vosotros os habrá conmocionado esta declaración. Imagináis que estáis alineados, y sin embargo, francamente, la mayor parte del tiempo no lo estáis.

¿Qué estáis haciendo si no es estar alineados? Sugiero que os encontráis en un estado de ensoñación. Estáis divagando. Estáis en un estado en el que vuestra atención revolotea alrededor del plexo solar. Pero puesto que sabéis que la Meditación de Transmisión implica enfocar vuestra atención en el centro ajna, y puesto que de vez en cuando, cuando lo recordáis, volvéis a llevar la atención de vuelta allí, olvidáis que se cayó de ese sitio. Pero en pocos minutos ha vuelto a caer. Si sumáis los pocos minutos en los que la atención es realmente sostenida en el centro ajna y que estáis trasmitiendo, llegamos a una media de cuatro a cinco minutos por hora. Algunas personas hacen sólo una hora de Transmisión a la semana. Eso supone cuatro minutos por semana. No es mucho. "El Papel de la Meditación de Transmisión en el Desarrollo del Discípulo" (título de una charla previa) no es aplicable a gente que hace cuatro o cinco minutos de Transmisión real a la semana. Poco puede esperarse que ocurra en ese tiempo.

No obstante, ocurre lo suficiente como para hacer de la Meditación de Transmisión un poderoso medio de servicio. Si estás transmitiendo cuatro o cinco minutos a la hora, aunque se trate de sólo una hora a la semana, estás recibiendo el beneficio de estas fuerzas espirituales a través de tus chakras de una manera aún más poderosa de lo que lo habrías logrado con cualquier otro método, dada la misma cantidad de tiempo y esfuerzo.

La cuestión es que la gente no se esfuerza en demasía. Creen que lo hacen. Tienen buenas intenciones. Todo el mundo tiene buenas intenciones. Todo el mundo imagina que está trabajando duro. Pero desde el punto de vista de un Maestro sólo están jugando a pertenecer a un grupo de Transmisión, jugando a ayudar al mundo. Un grupo de Transmisión contacta con energías espirituales que transforman el mundo entero – políticamente, económicamente, socialmente, etc. La mayoría de la gente únicamente está contribuyendo a esto durante unos pocos minutos por semana, aunque les parezca que se encuentran en una situación muy poderosa, muy potente – y lo están; pero es sólo porque estas energías son tan poderosas, tan potentes, que merecen la pena estos breves minutos de Transmisión real.

El discipulado, para la mayoría de la gente, es una actividad que intercalan en su vida general. Hacen lo que todo el mundo. Su primera prioridad es ganarse la vida. Todo el mundo – casi todo el mundo necesita ganarse el sustento. Esto es así para todo el mundo, a cualquier nivel. Parece como si eso tuviera prioridad sobre cualquier otra cosa que la gente haga. Después debes tener vacaciones. Esa es la segunda prioridad. Si tienes familia, has de cuidar de ella, vestirla, alimentarla, llevarla de vacaciones, etc. La gente gastará ingentes cantidades de tiempo, energía y dinero en las vacaciones, en comer en restaurantes, en pasar un rato bonito, agradable y civilizado. No hay nada de malo en ello. Es sólo que no tiene nada que ver con el discipulado. 

continúa (Parte 2)  >>
 

 

Enseñanzas Sabiduría Eterna

Maitreya - el Instructor del Mundo
Web page design and custom graphics © 2006 troman.com
Document, images, logos.. © Share International Foundation.