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El crecimiento de la conciencia ( Parte 1 ) Es ya un tópico decir que, según entramos en la nueva era, se está produciendo en la humanidad un gran cambio de conciencia. Maitreya mismo ha dicho, en uno de Sus mensajes dados a través mío: "Mi venida significa cambio. El mayor cambio será en los corazones y en las mentes de los hombres". Esta es la esencia de la nueva era. Tiene, por supuesto, que ver con la construcción de una nueva civilización, con nuevas estructuras políticas, económicas, religiosas y sociales, con vivir juntos en armonía y en paz a escala mundial por vez primera. No ver ya a millones de personas muriendo de hambre en medio de un mundo de abundancia. No ver ya a innumerables pobres en el mundo. Jesús dijo: "Los pobres están siempre con nosotros". ¿Qué hay entonces del compartir?, podríais decir, ¿es necesario? Tenemos a los pobres con nosotros porque nunca compartimos. Si compartiésemos no habría pobres. Jesús conocía clara y correctamente la mentalidad de Su tiempo, mentalidad que ha seguido existiendo hasta hoy en día, 2.000 años más tarde. Los pobres siguen aún con nosotros. El cambio de conciencia que está teniendo lugar es incluso más profundo de lo que podrían sugerir cualquiera de los cambios del mundo exterior. Obviamente, éstos son necesarios; pero son externos. Sin embargo, lo externo es siempre el reflejo de lo interno. Si internamente estamos turbados, en desarmonía con nosotros mismos, con nuestro entorno, con nuestros amigos, con nuestra familia, etc., entonces las formas externas que construimos, lo que expresamos, las condiciones que momento a momento creamos a nuestro alrededor, serán inarmónicas. No tendrán esa especie de relación fácil e inofensiva que es la esencia del equilibrio. Cuanto más equilibrados estemos, más lo estará nuestro entorno. Este es el fundamento para la necesidad de la inofensividad. Mediante la inofensividad, creamos condiciones en las que no generamos karma negativo. Lo que nos retiene a la hora de expandir nuestra conciencia en nuestro viaje evolutivo es, precisamente, el karma, el peso de nuestro propio karma individual. Todo lo que pueda hacerse, por lo tanto, para aligerar nuestro karma es una ayuda hacia la culminación de nuestro viaje en busca de la perfección. La experiencia de un cambio de conciencia no es nueva, desde luego: acontece al comienzo de cada nueva era. Según se hacen sentir las nuevas energías, en este caso las energías de Acuario, en la vida humana, necesariamente afectan nuestra conciencia. Cito una afirmación del Tibetano, DK, a través de Alice Bailey, la cual, según El, es una ley inmutable: "La conciencia depende de su vehículo para expresarse, y ambos dependen de la vida y de la energía para su existencia". La conciencia únicamente puede ser observada y manifestada mediante un vehículo. Es por eso que el origen de la conciencia, el alma, encuentra difícil manifestar la conciencia en tiempo y en espacio, en el mecanismo físico, emocional y mental de la personalidad humana. La inercia de la materia que constituye los cuerpos de estos tres vehículos, inhibe la expresión de la conciencia del alma a este nivel. Esa es la razón de que hayamos de encarnar una y otra vez. Gradualmente, vamos desarrollando un mecanismo o vehículo más sensible, que expresa mejor la perfección del alma, la cual a su vez refleja a la Mónada, la Chispa de Dios, lo Divino. El proceso evolutivo, el viaje de retomo en el crecimiento de la conciencia, consiste en una serie de unificaciones, cada una más elevada que la anterior. Primero, la unificación con el alma, más tarde la unificación con la Mónada, con lo divino. La Mónada se refleja como alma, el alma se refleja como el hombre o la mujer que están en el mundo, y el viaje de retomo reconstruye el proceso en la dirección opuesta. La unificación sólo se produce cuando el alma, en una encarnación dada, es capaz de crear un vehículo lo suficientemente sensible a sus impulsos e impresión. Es por ello que a medida que nos aproximamos a la primera iniciación, la primera de las cinco grandes expansiones de conciencia que le convierten a uno en Maestro, el alma conduce a su vehículo, el hombre o la mujer, a algún tipo de meditación. La meditación es un método, más o menos científico (dependiendo de la meditación) de entrar en contacto con el alma. El alma conduce a su vehículo a meditar, con el fin de construir un instrumento sensible a sus propósitos, para llevar a cabo sus planes sobre la Tierra. El plan del alma es el del servicio sacrificado al Plan de evolución que, en lo que concierne a la humanidad, es la espiritualización de la materia. Nuestra tarea es espiritualizar la materia. Lo hacemos mediante la espiritualización de nuestros vehículos o cuerpos de expresión sucesivos, unas veces como hombre, otras como mujer, pero siempre (y siendo igual todo lo demás) desarrollando un instrumento cada vez más sensible para uso del alma. La capacidad del alma para expresarse depende absolutamente de la calidad de ese instrumento. Por lo tanto, el sendero de evolución es la conciencia despierta creciente de lo que el alma es, quiere, y está intentando expresar a través del hombre o de la mujer que se hallan en encarnación. Todas las almas están individualizadas. Cada una de ellas es una unidad individual o ego, y tiene sus propios y particulares propósitos. No obstante, estos propósitos dependerán de, y estarán relacionados con, el propósito de grupo, el propósito de rayo, el propósito evolutivo, sea planetario o solar, de la Mónada. El propósito inmediato del alma, en una vida dada, requiere la creación de un cuerpo lo bastante sensible para llevarlo a cabo. Como es arriba, es abajo. Estamos hechos a semejanza de Dios, y todo ser humano tiene dentro de si el mecanismo necesario, aunque no sea más que potencial, para la expresión completa del alma encarnada. Existen en el cerebro, y por todo el cuerpo, centros mediante los cuales el alma puede controlar su vehículo y expresarse a través de él. Gradualmente, en el curso de la evolución, y especialmente a través del proceso de iniciación (que es un proceso artificial para acelerar el proceso evolutivo, una medida temporal para esta ronda en particular) estos centros van despertando a medida que el discípulo progresa a través de los grados de iniciación en el camino de vuelta a la unificación completa con el alma, y, finalmente, a la unificación completa con la Mónada y lo divino. Entonces, por supuesto, es un Maestro. El Cambio de Conciencia Yo diría que lo primero a tener en cuenta en esta cuestión del cambio de conciencia, es que se manifiesta en los intereses mismos. Científicos, filósofos, pensadores de todas clases, maestros, investigadores de todos los campos, están ahora buscando, en sus propios caminos particulares, distintos medios de comprender la naturaleza de la realidad. Esa realidad está cambiando bajo el microscopio, bajo el poder del pensamiento, a través de la experiencia individual de la meditación o lo que sea, de diferentes pensadores, filósofos y científicos. La física cuántica moderna diría yo que ha sido quien ha abierto brecha en esto, y quien ha llevado a la mente científica moderna a la aceptación de ideas – ya no simples especulaciones – que han sido axiomas esotéricos durante incontables miles de años. Los antiguos Rishis, los Maestros de la Sabiduría Antigua, han postulado relaciones, correspondencias y conexiones entre lo divino y su expresión en la humanidad, en la naturaleza, en las diferentes jerarquías y reinos, relaciones que sólo hoy comienzan a ser investigadas por la ciencia moderna – y a ser descubiertas como verdaderas. Es eso lo que está causando este cambio de conciencia. Es el resultado, por un lado, y en primer lugar, del cambio de conciencia por parte de las unidades que lideran la raza, y, por otro lado, y como resultado de sus investigaciones, escritos y enseñanzas, de una afluencia gradual de esta conciencia despierta en el mundo, recogida por publicaciones y medios de comunicación de todo tipo. Esto gradualmente está saturando el cinturón mental del mundo. Vivimos en una era en la que aquello que una vez fuera mágico, misterioso y místico, está dándose ahora por sentado como un hecho de la naturaleza. Nuestras comunicaciones modernas – televisión, radio, comunicaciones eléctricas por ordenador, etc. – nos están llevando a ver la interconexión de todos los aspectos de la vida. La investigación de la naturaleza de la conciencia misma, como dice el Maestro, "avanza con rapidez". La gente está comenzando a descubrir que no puedes separar al hombre que observa al mundo, del mundo, de su experiencia del mundo. Lo interno y lo externo, el sujeto y el objeto, están estrechamente relacionados. No puedes mirar al mundo más que a través de tu propia visión individual. La calidad de tu experiencia del mundo depende por completo de tu conciencia despierta consciente. Tu conciencia despierta consciente depende de la calidad de tu instrumento de conciencia despierta, de tus vehículos, físico, emocional y mental. La diferencia entre un Maestro y un discípulo en probación, por ejemplo, es que el Maestro tiene un mecanismo, un vehículo de conciencia despierta consciente, que Le permite una conciencia despierta de panorámicas del Ser, de la Realidad, que no podemos siquiera imaginar que existan. Tan alejadas de nuestra conciencia cotidiana, que no tenemos forma de acceder a ellas. A menudo se me pregunta: "Si como almas somos perfectos, y el alma no tiene necesidad de ser perfeccionada, ¿por qué requiere el Plan que encarnemos?, ¿por qué pasamos a través de toda esta ardua tarea de que lo perfecto devenga imperfecto en el plano físico para luego hacer este largo camino de vuelta hacia la perfección? ¿Por qué molestarse? Antes que nada, ¿por qué decidió Dios encarnar? ¿Por qué descender en la materia?" Estas son preguntas para las que, por supuesto, no existe respuesta. No podemos saberlo. Tenemos que reconocer desde el principio que, cuando hablamos de conciencia, estamos hablando únicamente de un fragmento diminuto de los posibles estados de conciencia despierta que existen en la creación. Por creación me refiero a todo el cosmos. Si recuerdan que la humanidad sólo tiene plena conciencia en el plano físico, una conciencia imperfecta en el plano astral, y apenas un esbozo de conciencia en el plano mental – y eso sólo los menos podrán ver la imposibilidad de hablar de la conciencia, salvo en términos muy relativos. Cuando leen algo en los libros acerca de la conciencia, por ejemplo en los libros de Alice Bailey, han de recordar que DK está diciendo una inexactitud con todo lo que dice. DK está teniendo que relacionar Su conciencia despierta (la de un Maestro) con aquello que nosotros quizá, por una extensión de nuestra intuición e imaginación, podríamos comenzar tenuemente a entender. Y dense cuenta que eso es relativo. Lean un día una página de DK, y puede que no entiendan una sola palabra. Pueden reconocer las palabras como tales palabras, pero no saben qué significan. ¿Pueden imaginar lo que significa tener la conciencia de un Maestro, y aún así escribir para nuestro limitado entendimiento? El tiene conciencia de niveles de Ser que nosotros ni siquiera sabemos que existen. El es un Maestro realizado en Dios, y por tanto la naturaleza de la Realidad debe ser para El (y para todos los otros Maestros) algo muy diferente que para nosotros. De manera que cuando DK, al hablar de la conciencia o, probablemente, de cualquier otra cosa que aparezca en las enseñanzas de Alice Bailey, intenta acercarlas a nuestro nivel, sólo puede hablar de ellas en términos relativos. Cualquier cosa que sea relativa, vista desde un punto de vista más elevado, no es verdadera. ¡Es mentira! No quiero decir que sea una mentira deliberada para confundimos: en absoluto, DK está tratando de guiarnos hacia una luz mayor. Pero es un intento por relacionar algo que realmente es irrelacionable con el bajo nivel de conciencia que es propio incluso del ser humano de mayor aspiración y más avanzado; alguien que, con cierto realismo, pudiera llamarse discípulo. Tan relativo es nuestro estado de conciencia, que nos es imposible conocer la verdad. Eso es algo que debemos aceptar. Esto es muy difícil para algunas personas, porque les hace sentirse inseguras. Todo el mundo quiere seguridad. Queremos saber que lo que sabemos es cierto, y que va a seguir siéndolo, no algo que hoy es verdad pero que al año que viene va a ser completamente erróneo y diferente. La gente que quiere verdades absolutas, totales, inmutables, no las encontrará en el esoterismo. La naturaleza misma del esoterismo es la de ser fluido, móvil, siempre relativo, pues, desde un estado superior al que ocupa un individuo cualquiera, es falso. Este plano físico visto desde un estado superior, desde el punto de vista del hombre interior, del alma, es una sombra. No es real. Para nosotros el plano físico es real, pero para el alma sólo es relativamente real. Del mismo modo, algo que tenemos por muy importante, la acción del cuerpo emocional, que nos sacude con tanta fuerza y nos conduce a tan terrible pena, enfermedad y miseria, dolor y sufrimiento, es irreal. Es tan irreal como nuestros sueños. Cuando nos despertamos por la mañana, incluso después de la pesadilla más horrible, empapados en sudor, con el corazón desbocado, comprendemos que se trataba sólo de un sueño. ¡Sólo un sueño! Ojalá pudiéramos decir lo mismo de todos los sentimientos del plano astral: de cada estado de ira y de temor, de toda emoción negativa. Si pudiéramos decir: "¡era sólo un sueño!", y despertar a la realidad, es decir, a la realidad del plano físico. Entonces desde luego, nuestra vida sería más fácil. Pero por alguna razón aceptamos que nuestros sueños son irreales mientras que nuestras emociones son muy reales, como si fueran algo completamente diferente. Pero, ¿qué son nuestros sueños? Nuestros sueños son en realidad nuestras emociones, las quimeras creadas por nuestra imaginación astral en el estado de sueño superficial. Cuando nos encontramos en sueño profundo no tenemos sueños De manera que en el sueño profundo se experimenta algo completamente distinto – en el sueño profundo se experimenta el alma. Pero en el sueño superficial, en el que tienen lugar todos nuestros sueños, es la actividad del plano astral y del plano mental inferior la que crea estas extraordinarias visiones, experiencias, personas, ciudades, y todos los fantásticos espejismos que experimentamos en nuestros sueños. Nuestras emociones no son más reales que estas quimeras de nuestra imaginación astral que se nos presentan durante el sueño. Eso es algo que deberíamos considerar y comprender. Nos ayudaría a liberarnos de la identificación con nuestro cuerpo emocional. |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |