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Charla temática de la Conferencia de Meditación de Transmisión 2005

El Arte de Vivir

Por Benjamin Creme

El siguiente artículo es un extracto de una charla impartida por Benjamin Creme en la Conferencia de Meditación de Transmisión celebrada cerca de San Francisco, EEUU, en Agosto de 2005. El artículo completo está publicado en el ejemplar de Enero/Febrero 2006 de la revista Share International.

Esta charla trata del arte de vivir. Es probablemente el tema más importante del que uno puede hablar, aunque la inmensa mayoría de personas en la Tierra no tienen idea de que vivir es un arte. Dado que es un arte, no tiene lugar por azar. Las leyes y normas que subyacen al arte deben comprenderse y cumplirse. Sólo entonces tendremos un mundo en el cual todos sus habitantes vivan en correctas relaciones, expresando su divinidad, su Deidad. Si no sabemos que existen leyes y normas, acabamos como ahora o como todas las veces anteriores, en un caos, una situación catastrófica, totalmente disociado de la idea de un arte.

Una expresión artística, sea pintura, música, o algún otro arte, tiene que obedecer ciertas leyes y normas. Si deseas ser un pintor o compositor, tienes que aprender las leyes que gobiernan las cualidades del arte, como la proporción, como la revelación. La magia del arte reposa en la obediencia de estas leyes. Conjuntamente con estas leyes existen normas, que, en algunos casos, en ciertos períodos de la historia, se han respetado literalmente durante miles de años sin ningún cambio aparente. Tales piezas de arte se reproducen ahora en grupos religiosos bajo los mismos cánones antiguos de belleza, rectitud y verdad, cánones de santidad y correctas relaciones del hombre hacia Dios, y por tanto del hombre hacia el hombre.

En su mayoría, los pintores y compositores modernos han estirado al límite estos cánones y los han distendido, y han creado arte que, si obedece las leyes y normas de su medio, lo hace de una forma muy indolente, desordenada e improvisada, instintiva y no muy bien desarrollada. El arte producido bajo esta falta de cánones es relativamente superficial. Eso no significa que es un arte malo, pero es superficial, no toca las profundidades del significado pertenecientes a las forma más elevada del arte.

Nos encontramos en un período de desorden extremo en nuestro mundo –política, económica y socialmente. Todos somos conscientes de ello. Crecientemente, las masas de personas se están haciendo conscientes de ello y comienzan a preocuparse y sentir la inutilidad de estas incorrectas estructuras, incorrectas leyes, incorrectos hábitos –en otras palabras, condicionamiento– y buscan formas de salir de ellos. Eso produce el desorden que presenciamos actualmente en el mundo.

Si eres pintor, sabes que existen ciertas leyes de proporción que, a grandes rasgos, la mayoría de artistas respetan aunque sólo sea instintivamente por hábito de haberlas visto antes en el arte que respetaba las normas de composición, las leyes de proporción. Incluso si se trata de un arte muy convencional, un producto muy poco original, si obedece estas leyes hasta cierto punto, incluso instintivamente, sin mucha comprensión, entonces esa pintura o pieza de música es útil e interesante para alguien. Podría contener una sintonía que siempre agrada o tener colores y proporciones bonitas que complacen el ojo.

No puede existir bajo ningún concepto un trabajo de arte que no cumpla de alguna forma una ley, norma o procedimiento, por desconocido que sea. Cuanto mejor sea el artista, más consciente será de ese procedimiento y mejor será a la hora de lograr sus objetivos. El artista convencional estará satisfecho en una etapa temprana. El arte convencional de cualquier período, sea pintura o música, es popular y no pone a prueba la comprensión de la mayoría de las personas.

El pintor comienza con un lienzo o tablero. Comienza a cubrirlo con formas o toques coloreados hasta que obedece la ley de la belleza según su sentido de lo que es la belleza, hasta que parece correcto, hasta que todo está en sus sitio, por más convencional que pueda ser la imagen. Cada ángulo y curva se relaciona con el ritmo general de la pintura. Posee cierto tipo de vida, por convencional que sea. Emana una vibración que hace que las personas la compren y la coloquen en la pared. Si no tuviera esa vibración, nadie compraría el cuadro, por más sencillo y convencional que fuese.

Si eres un compositor, tienes que conocer lo que hace que funcione la música. Tienes que comprender las leyes de armonía y muchas otras leyes y propiedades de la música, dependiendo de la complejidad del trabajo. Tienes que ser capaz de componerla. Siempre tienes que buscar acabarla, de reconocer hasta dónde llegar, cuán larga o corta debe ser la pieza. Los compositores han experimentado a lo largo de las eras con la duración de la composición, pero independientemente de la duración, tienen que respetar las leyes de la composición. Tienen que obedecer las leyes de contrapunto, armonía, instrumentación y matiz del sonido. Se necesita una enorme y rica cantidad de conocimiento para la producción de una pieza de música sofisticada, por convencional que resulte en términos de significado.

No obstante, en la vida, las personas no tienen educación real. Si quieres ser un pintor, o bien vas a una escuela de arte o a un estudio de alguien que ya es adulto en su desarrollo y aprendes de él. De igual forma, con los músicos, aprenden unos de otros. Van a una escuela de música y aprenden los rudimentos. Los rudimentos son fundamentalmente las leyes que gobiernan la producción de una pieza. En la educación, nos enseñan a leer y escribir, que, por supuesto, son muy importantes. Nos enseñan un poco de historia, geografía, aritmética, matemáticas generales, y eso es casi todo. Nos enseñan hasta cierto punto, cómo aprender al menos el conocimiento concreto de una ciencia específica o técnica necesaria y eso es todo. No nos enseñan cómo vivir, el arte de vivir. No existe una escuela a la que podamos asistir para aprender el arte de vivir.

Es un problema espiritual porque el arte de vivir está ligado con la vida misma. Depende de lo que creas sobre la naturaleza de la vida, de cuán importante encuentras profundizar en la naturaleza de vivir, o intentes analizar y comprender lo fundamental de la vida en cualquier período de tiempo.

Vivimos en un momento extraordinario, un período transitorio entre dos grandes eras, así que lo que parecía constante antes ya no lo es.

El conocimiento que parecía seguro ya no lo es. Todo lo que vemos es el pasado y posibles pistas del futuro, y estamos desgarrados, de pie en el medio.

El siguiente artículo se titula ‘El Arte de Vivir’ y lo iré comentando a medida que avancemos.

El Arte de Vivir

Dentro de poco, tendrá lugar un gran cambio en nuestro acercamiento a la vida. Del caos de la época actual emergerá una nueva comprensión del significado que subyace a nuestra existencia y se harán todos los esfuerzos para expresar nuestra conciencia despierta de ese significado en nuestras vidas diarias. Esto ocasionará una transformación completa de la sociedad: una nueva viveza caracterizará nuestras relaciones e instituciones; una nueva libertad y sentido de alegría reemplazarán al temor actual. Por encima de todo lo demás, la humanidad llegará a darse cuenta de que vivir es un arte, basado en ciertas leyes, que requiere la función de la intuición para la correcta expresión.

La inofensividad es la clave de la nueva belleza que emergerá en las relaciones. Un nuevo sentido de responsabilidad en las acciones y pensamientos guiará a cada uno en cada situación; una comprensión de la Ley de Causa y Efecto transformará el acercamiento mutuo de los hombres. Una nueva interacción más armoniosa entre los hombres y las naciones suplantará la desconfianza y competición actuales. Gradualmente, la humanidad aprenderá el arte de vivir, trayendo a cada momento la experiencia de lo nuevo. Ya no vivirán los hombres con temor del futuro y de sus semejantes. Ya no pasarán hambre millones de personas o llevarán la carga del trabajo por sus hermanos.

Cada uno tiene un papel que desempeñar en el complejo diseño que está tejiendo la humanidad. Cada contribución es de valor único y necesario a la totalidad. Por muy débil que todavía sea la chispa, no hay nadie en quien no pueda ser encendido el fuego de la creatividad. El arte de vivir es el arte de dar expresión a ese fuego creativo y así revelar la naturaleza de los hombres como Dioses potenciales.

Es esencial que todos los hombres compartan esta experiencia y aprendan el arte de vivir. Hasta ahora, una vida verdaderamente creativa ha sido el privilegio de los pocos. En esta época venidera la creatividad inexpresada de millones agregará un nuevo brillo a los logros del hombre. Emergiendo de la oscuridad de la explotación y el temor, con verdaderas y correctas relaciones, cada hombre encontrará dentro de sí mismo el propósito y la alegría de vivir.

La presencia del Cristo y los Maestros acelerará este proceso, inspirando a la humanidad a métodos de progreso más saludables y seguros. Una nueva simplicidad distinguirá a la civilización venidera bajo la orientación de estos Conocedores de Dios.

Ya hay un creciente sentido de que todo no está bien en el estado del hombre. Cada vez más, los hombres se hacen conscientes de las limitaciones de sus vidas y buscan algo mejor. Cuestionan los modos y las estructuras que inhiben la participación en la plenitud de la vida y anhelan un sentido y propósito en todo lo que hacen.

En breve, nuevas energías entrarán en nuestras vidas e inspirarán a los hombres a la acción creativa. Se dará un nuevo estímulo armonioso al arte y al arte de vivir. Una belleza jamás vista anteriormente transformará los caminos de los hombres e iluminará para siempre la naturaleza de Dios.

El hombre está ahora preparado para la Revelación. Su corazón y mente preparados y orientados hacia el futuro, espera la gloria que, por disponibilidad, él ha invocado.
(Maestro de Benjamin Creme, SI Octubre 1983)

Dentro de poco, tendrá lugar un gran cambio en nuestro acercamiento a la vida. Ya está sucediendo. Ya existe una tendencia oculta de cambio, una simplificación de nuestras exigencias de la vida, una creciente aversión por el materialismo y todo lo que significa en todo el mundo. De momento es muy fragmentario. No existe ninguna nación que uno pueda señalar como más avanzada que las demás, en conjunto, a la hora de llevar a cabo esta transformación.

A lo largo de este vasto y extenso país, los Estados Unidos, existen focos de pensadores y experimentadores en vivir que están intentando bastante conscientemente de encontrar las formas del futuro. Observados desde este punto parecen bastante superficiales. Utilizando un término esotérico bien conocido, están llenos de espejismo, ilusión. Pero los experimentos se están llevando a cabo y se está aprendiendo mucho. De esta forma los precursores del futuro están buscando las estructuras –políticas, económicas, religiosas y sociales– que caracterizarán ese futuro y harán que el caos actual sea algo del pasado.

Todos conocemos el caos en el que vivimos. No existe ningún lugar en todo este mundo, con sus 6.500 millones de habitantes, en el cual exista algo que se acerque a la armonía, las correctas relaciones. Armonía significa correctas relaciones. Todo pintor y compositor busca armonía. Podría parecer a algunos como desarmonía, pero para él, está buscando armonía. Lo hace bastante conscientemente para juntar en un todo las diversas partes que componen su obra de arte –música o pintura. Trabaja hasta que tiene la sensación de que está completa.

¿Cómo sabe cuando está completa? Él conoce poco más sobre la pintura o pieza de música que el resto de nosotros. Es su pieza de arte, pero hasta que se crea, hasta que es un objeto finalizado, está abierto al cambio. Debe tomar la decisión de cuándo acabar. Algo le induce a reconocer ese momento de decisión. Llega cuando todas las facetas del arte obedecen las leyes bajo las cuales el arte vive y se expresa, y lo hace de una forma vívida y vibrante.

No existe una gran alegría en crear arte muerto, aunque se crea mucho arte y música muertos. Podría ser que la obra de arte, convencional y muerta, inerte rítmica, melódica y estructuralmente, no tenga nada nuevo que decir, que dar al mundo. Siendo convencional, repetirá de forma más o menos eficiente aquello que se ha hecho antes, quizás miles de veces. Una copia, a menos que se haga con una cierta calidad, está muerta antes de comenzar. Existen grandes copias realizadas por los mismos artistas. No sé si eres capaz de hacer una copia de música, pero puedes copiar el estilo de otras personas. Stravinsky fue un maestro en reinventar música antigua, y utilizó muchas partituras de compositores del pasado para crear algo completamente nuevo –y también completamente Stravinsky. Eso es algo extraordinario, tomar arte del pasado y convertirlo en algo enteramente tuyo.

Su amigo Picasso hizo algo muy similar en pintura. Él pudo observar el arte del pasado y seleccionar de Velásquez, Manet o algunos otros artistas que admiraba o envidiaba. Podía escoger arte que despertaba su acto creativo, para reinventar, utilizando las formas, las ideas, el tema, la atmósfera del original para crear algo completamente nuevo.

Así es como trabaja la creatividad: tomando lo que es conocido y reinventándolo completamente. Si observas la pintura del pasado, escuchas la música del pasado, tan diferente del arte y la música de la actualidad, reconoces a pintores y músicos reinventando el pasado. Toman a sus antepasados inmediatos, aprenden de ellos y le añaden su voz individual.

¿Cómo lo hacen? ¿De qué forma puedes poner tu voz, tu propia individualidad en una pintura o pieza de música? No es algo que puedas comprar en una tienda y añadirlo. Tiene que venir de ti. ¿Cómo decides cuándo funciona? Cualquiera puede tener la idea, pero tener la idea y hacer que esa idea funcione para que un fragmento del arte del pasado se convierta en arte del presente –nuevo, fresco, interesante y nunca escuchado o visto antes.

Se hace con la función y uso de la intuición. Sin la intuición no tendría lugar, al igual que ningún arte creativo se ha hecho jamás sin la función de la intuición. Dado que la intuición es una cualidad del alma, una demostración del alma trabajando a través de su reflejo –el hombre o la mujer que está componiendo o pintando– la intuición es, por tanto, el fuego creativo detrás de la obra de arte. Proviene del alma. Todo el arte y la música de calidad del pasado, que te estimula, que perdura, que tiene un significado durante cientos, a veces miles, de años, es la demostración de la cualidad del alma.

El arte proviene del alma y es una demostración a través de la intuición del hecho de que los hombres y las mujeres son almas. Cuanto más actúan como almas, más elevada es la calidad del arte que crean. Siempre está sujeto al grado en el cual el alma ha sido capaz de demostrar su creatividad a través del hombre o mujer que realiza el arte. El arte y la cultura provienen del alma.

Sin ese conocimiento del alma, construimos estructuras para que sólo unas pocas personas, hablando relativamente, puedan de hecho expresar su alma en su cultura. De hecho todos somos almas, pero tenemos que demostrar ese hecho. Si vives en la parte más pobre de África o partes del mundo donde sólo existe el tipo de vida más pobre y básico, donde tienes que trabajar 18 horas al día sólo para poder alimentarte a ti y a tu familia, entonces, por supuesto, se producirá poco o nada de arte. Los vehículos del alma necesitan tiempo de ocio para permitir al alma demostrarse. El hombre o mujer son el vehículo del alma. Si tienen poco tiempo de ocio o nada, no van a conseguir una demostración elevada de la creatividad del alma.

No es que necesitemos pintura y música para saber que el alma existe, sino que dado que el alma existe, el hombre ha inventado formas y medios por los cuales tiene lugar su expresión. El hombre ama dibujar, pintar, crear música, realizar su instinto, su intuición de lo que realmente es la naturaleza de la vida. Él está expresando su respuesta a la vida y el estímulo que le fue conferido en la vida. Cuanto mejor lo haga, más involucrada estará el alma en el proceso. Cuanto más el alma esté involucrada en el proceso, más profundo, insondable y duradero será ese arte o música.

Podemos medir períodos de tiempo en los cuales, cuando miramos hacia atrás históricamente, la cultura estuvo a un nivel elevado y otros períodos cuando estuvo a un nivel relativamente bajo. Podemos ver así cómo trabaja el alma cíclicamente a través de la humanidad. Le lleva mucho tiempo a la humanidad poder evolucionar lo suficiente para permitir al alma expresarse a sí misma. Es el alma en el hombre o la mujer la que está expresando su conciencia despierta del mundo del significado. Por encima y más allá de la experiencia cotidiana, hasta el nivel de pensamiento más elevado que uno pueda imaginar, existe otro nivel de ser, los planos espirituales. Ese nivel de ser confiere a la persona en cuestión una conciencia despierta del mundo del significado. El mundo del alma es el mundo del significado.

El alma conoce el significado de la vida. Conoce el propósito que subyace a nuestra existencia. Conoce por qué estamos aquí. Nosotros no sabemos por qué estamos aquí. No sabemos quiénes somos ni nuestro propósito. Es así porque hemos permitido desconectarnos de la fuente de nuestro ser, que es el alma. Ni tan siquiera conocemos la triple constitución humana. No conocemos que todo hombre y mujer son fundamentalmente un Dios potencial...  más>

*Para el artículo completo leer el ejemplar de Enero/Febrero de la revista Share International

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