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Reflexiones de un periodista


¿Cuánto deben dar los ricos para ayudar a los pobres?

Share International, Marzo 2007

Peter Singer

En su artículo en el New York Times ‘¿Qué debería dar un multimillonario, y qué deberías dar tú?’, el escritor y profesor de la Universidad de Princeton Peter Singer calcula cuánto dinero gana el 10 por ciento de los norteamericanos más ricos, y concluye que una fracción de estos ingresos podrían utilizarse no sólo para reducir, sino para prácticamente eliminar la pobreza global.

Comenzando por la creencia común de que todas las vidas humanas tienen el mismo valor, independientemente de su nacionalidad, género y lugar de residencia, Singer indica que con 1.000 millones de personas que viven en un lujo sin precedentes mientras que otros 1.000 millones luchan para sobrevivir con menos de 1 dólar diario, la humanidad está lejos de demostrar esta verdad. Él cita las estadísticas de UNICEF de que “más de 10 millones de niños mueren cada año, alrededor de 30.000 al día, por causas evitables relacionadas con la pobreza”.

Singer argumenta que los ricos tienen una obligación moral de dar a los pobres, y cita el trabajo de Thomas Pogge, un filósofo de la Universidad de Columbia, que argumenta que al menos parte de la riqueza de los ricos del mundo se consigue a expensas de los pobres. Los ejemplos incluyen no sólo las barreras comerciales que el mundo desarrollado utiliza contra los productos importados de los países en desarrollo, sino que también la empresas tienen “la disposición de comprar recursos naturales de cualquier gobierno, sin importarles cómo llegaron al poder. Esto proporciona un inmenso incentivo financiero para que grupos intenten derrocar a los gobiernos existentes”. Este acceso a las materias primas constituye la base de la prosperidad de las naciones industrializadas, pero “es un desastre para los países en desarrollo ricos en recursos, convirtiendo la riqueza que debería beneficiarles en una maldición que conduce a un ciclo de golpes de estado, guerras civiles y corrupción y beneficia poco al pueblo en su conjunto”.

Según Singer, los actuales niveles de ayuda gubernamental no son los adecuados para solucionar el problema de la pobreza global, y la filantropía privada es la clave. “Los ricos, entonces, deben dar”, escribe Singer. “¿Pero cuánto deben dar?” Utilizando como guía los Objetivos de Desarrollo del Milenio, calculados en 121.000 millones de dólares en 2006, elevándose a 189.000 millones de dólares para 2015, y tomando en cuenta las promesas existentes de ayuda al desarrollo, él calculó la suma adicional necesaria cada año para lograr los objetivos.

Después de analizar los ingresos del 10 por ciento de los norteamericanos más ricos, él propuso una escala móvil, donde los super-ricos, con ingresos mayores de 1,1 millones de dólares anuales, darían un porcentaje mayor (25-33 por ciento) de sus ingresos que los meramente ricos o desahogados, que ganan entre 92.000 y 1,1 millones de dólares y que darían entre el 10 y el 20 por ciento de sus ingresos.

La conclusión de Singer es inspiradora: “...lo sorprendente sobre estos cálculos es que una escala de donativos que es improbable que cause una privación significativa en nadie produciría un total de 404.000 millones de dólares, de sólo el 10 por ciento de las familias norteamericanas”.

Los ricos de otras naciones también deberían contribuir para aliviar la pobreza global, comenta Singer. Si EEUU contribuyera con el 50 por ciento del total global de donativos, “el esquema que he sugerido en todo el mundo proporcionaría 808.000 millones de dólares anuales para ayuda al desarrollo. Eso es más de seis veces de lo que el equipo especial liderado por Sachs estimó que sería necesario para el 2006 para poder cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y más de 16 veces el déficit entre esa suma y los compromisos oficiales existentes de ayuda al desarrollo”.

“No fue hasta que preparé este artículo, en el que calculé cuánto ganaba el 10 por ciento de las rentas más elevadas de Norteamérica, que comprendí de forma plena cuán fácil sería para los ricos del mundo eliminar, o prácticamente eliminar, la pobreza global”, concluye Singer. “....Medidos contra nuestra capacidad, los Objetivos de Desarrollo del Milenio son indecente y escandalosamente modestos. Si no logramos alcanzarlos, según los actuales indicativos bien podríamos, no tendríamos excusas. La meta que deberíamos fijarnos no es reducir a la mitad la proporción de las personas que viven en la pobreza extrema, y sin nada que comer, sino asegurarnos que ninguno, o virtualmente ninguno, necesita vivir en tales condiciones degradantes. Ese es un objetivo digno, y está a nuestro alcance”.

(Fuente: The New York Times, EEUU)


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