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Actualidad Mundial

 

Reflexiones de un periodista - 53


"Los líderes, hombres sin visión, se centran en promesas y paliativos para detener las crecientes demandas por equidad y justicia. Actúan así en vano. Los pueblos del mundo han captado la visión de libertad, de justicia, y de paz, y no la dejarán escapar. Ellos, más que sus líderes, delinearán el futuro y lo moldearán a sus necesidades. Así será. Esta nueva fuerza en el mundo la voz del pueblo está ganando fuerza y cohesión rápidamente y desempeñará un papel principal en los asuntos del mundo desde ahora."   (Artículo del Maestro, Septiembre 2005)

Llamamiento mundial para actuar contra la pobreza

Share International, Septiembre 2005

La reunión del G8 celebrada en julio de 2005 en Gleneagles, Escocia, Reino Unido, fue precedida por un gran llamamiento mundial para actuar en temas de pobreza y cambio climático. Reino Unido, como actual presidenta del G8 (los ocho países más ricos del mundo más Rusia) buscaban un acuerdo sobre ayudas, alivio de la deuda y comercio en África, así como el cambio climático.

Bajo la pancarta de Convierte a la Pobreza en Historia cientos de grupos y organizaciones de ayuda organizaron un encuentro el 2 de julio en el que asistieron 250.000 personas, convirtiéndose en la manifestación más numerosa de la historia de Escocia. Personas de todas las edades y estilos de vida viajaron desde lejos para encontrarse en Edimburgo el sábado antes de la cumbre. La mayoría de manifestantes lucía ropa blanca y crearon una cadena humana en torno a la ciudad, simbolizando con ello la pulsera blanca que miles de personas llevaron como apoyo a la campaña. La manifestación fue de carácter alegre, pacífico y resuelto y el minuto de silencio que tuvo lugar a las 3 de la tarde fue conmovedor.

Varias personas conocidas, desde políticos, figuras religiosas y artistas, se dirigieron a la multitud. El comentarista político Jonathan Dimbleby rechazó la idea de que este tipo de campañas no provocaban cambios: “Los cínicos aseguran que estamos perdiendo el tiempo. Si escuchas a los cínicos, nunca se producirá el cambio”.

El cardenal Keith OBrien, máxima autoridad de la iglesia católica romana de Escocia, leyó un mensaje en nombre del Papa Benedicto XVI. “Los habitantes de los países más ricos del mundo deberían estar preparados para aceptar la carga de la reducción de la deuda de los países pobres más endeudados, y deberían instar a sus líderes a cumplir las promesas de reducir la pobreza en el mundo, especialmente en África, para el año 2015.” El cardenal OBrien aseguró que su mensaje a los líderes del G8 era que “escucharan la voz de su pueblo: los pobres no buscan caridad, buscan justicia”.

Los colaboradores de Share International de Escocia y el norte de Inglaterra trabajaron conjuntamente para crear pancartas con las frases “sólo el compartir y la justicia traerán la paz” y llevarlas a la manifestación. También organizaron un stand de información en la zona de campaña de un espacio verde de la ciudad, así como en el espacio G8 Alternativo en el que se celebraron conferencias y talleres a lo largo del día. Todos quedaron muy impresionados con el evento, y se sintieron inspirados por él. Tom Richardson, un colaborador de Glasgow, aseguro que “había realmente una atmósfera positiva... la gente estaba genuinamente interesada en estas cuestiones y al formar parte de este acontecimiento captas la sensación del creciente poder de las personas, que se está convirtiendo en una influyente fuerza en el mundo”.


“Escuchen la voz de su pueblo: los pobres no buscan caridad, buscan justicia”

Asimismo, el 2 de julio se celebraron conciertos Live8 en todo el mundo en Tokio, Londres, Filadelfia, Berlín, Johannesburgo, Roma, Moscú, Cornualles y Barrie, unos espectáculos presenciados por millones de personas. A diferencia de anteriores conciertos Live Aid organizados por el músico y activista Bob Geldof hace veinte años en Londres y Filadelfia, estos conciertos no pedían donaciones ni dinero, sino que pretendían impulsar a las personas para enviar un poderoso mensaje a los líderes reunidos en Gleneagles. Los conciertos fueron organizados por Bob Geldof, el escritor Richard Curtis y el músico Bono, y sólo tardaron cinco semanas en organizarlo.

El discurso de Nelson Mandela en el concierto de Johannesburgo fue retransmitido en otros conciertos del planeta. “Si la pobreza persiste, no existirá la verdadera libertad”, dijo Mandela mientras instaba a los líderes del mundo “a no apartar la mirada”, sino a “actuar con valor y visión”. También añadió al público: “A veces, una generación tiene la responsabilidad de ser grande. Vosotros podéis ser esa generación. Dejad que florezca lo mejor de vosotros mismos. Evidentemente, la tarea no será fácil. Pero no hacerlo sería un crimen contra la humanidad, para lo cual pido a toda la humanidad que ahora se levante y haga algo”. En el concierto de Londres, donde estrellas como U2, Pink Floyd, Madonna, Coldplay y 50 Cent conmovieron al público, el actor Brad Pitt presentó uno de los actos diciendo: “Seamos nosotros quienes digamos que no aceptamos que un niño muera cada tres segundos simplemente por falta de medicamentos que nosotros conseguimos con facilidad. Seamos nosotros lo que digamos que no estamos satisfechos con el hecho de que el lugar de tu nacimiento determine tu destino”.

Los conciertos y la manifestación recibieron gran atención de los medios de comunicación, de modo que el mensaje de que este mundo necesita justicia no tardó en calar entre la gente. Había la sensación de que el cambio puede y debe llevarse a cabo, y que las personas normales y corrientes pueden impulsar este cambio. Millones de personas llevaban brazaletes blancos, vieron los conciertos, hablaron sobre pobreza, y levantaron sus pancartas de “Convierte a la Pobreza en Historia” en la manifestación, que fue una enorme demostración del poder del pueblo. Khy Griffin, un estudiante adulto, que asistió al concierto de Berlín, aseguró que los líderes del G8 “deben escuchar, o de lo contrario nos uniremos para sacarlos del poder. Aquí todos tenemos la sensación de que... no pueden seguir ignorándonos.” Jackie Clark, de Estados Unidos, viajó desde Georgia con un amigo para asistir al concierto de Live8 y aseguró: “Nos han dicho que la pobreza en África y que la pérdida de vidas es como si dos 11 de septiembre ocurrieran a diario. Eso caló hondo en muchos norteamericanos, y yo me siento realmente conectada con esta causa. Es difícil para nosotros, como nación, entender la pobreza y el sufrimiento extremos, porque nuestra experiencia se aleja mucho de esa realidad. Live8 dio una voz a todo el mundo, y ahora esas personas pueden hablar. Es algo parecido a votar en unas elecciones. Todos los que estábamos allí votábamos para el cambio. Nos reunimos para un único propósito”.

Al cabo de unos días, los líderes del G8 llegaron a un acuerdo sobre los temas de la pobreza, el comercio y el medio ambiente con una mezcla de resultados agradables y decepcionantes. En su comunicado final, accedieron a duplicar la ayuda al desarrollo a 48 mil millones de dólares para el 2010 y cancelar la deuda inicialmente para 18 países africanos, como parte de un conjunto de compromisos acerca de la pobreza y el medio ambiente.

Los ecologistas estaban especialmente decepcionados, ya que según ellos la cumbre no había logrado hacer ningún progreso sobre el cambio climático, y culparon al presidente Bush por bloquear la acción de los otros líderes. Los grupos de presión reconocieron que la cumbre no había significado un importante paso hacia delante en cuanto al fin de la pobreza, que debía hacerse más, y que la gente debía seguir ejerciendo presión sobre sus líderes para que éstos cumplieran los compromisos contraídos en la cumbre. También agradecieron al público por sus manifestaciones y por asegurar que los temas a debate no pasaran desapercibidos. El grupo activista Christian Aid reconoció la importancia de esa demostración del poder de las personas porque determinó el resultado de la cumbre: “Tanto si luces una pulsera blanca, envías un mensaje de correo electrónico, o eres una de esas 225.000 personas que viajaron a Edimburgo para hacerse escuchar, el hecho de que la pobreza global fuera un tema destacado de la cumbre del G8 se debe a miles de personas como tú”.

Fuentes: The Guardian, The Observer, BBC Online, RU.


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