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Actualidad Mundial

 

Reflexiones de un periodista - 46


Miles de personas murieron ayer en África, afirma el New York Times


Nueva York
, 27 febrero 2005

Después del tsunami que conmocionó al mundo en un nuevo sentido de la unidad, cada vez más personas defienden la idea de compartir. Llamamientos para la justicia económica y social se están escuchando en todo el mundo.

El último ejemplo es un editorial publicado en The New York Times, “Miles de personas murieron ayer en África”. El artículo elogia la generosidad del mundo desarrollado en respuesta al tsunami, pero critica la falta de generosidad del mundo hacia África, “donde cientos de miles de hombres, mujeres y niños pobres mueren innecesariamente cada año de enfermedades evitables, o de desastres no naturales como guerras civiles”.

El periódico cita las regiones más problemáticas de África, incluyendo a Somalia, Sudán, Congo, Zimbabwe, Costa de Marfil, Liberia y Sierra Leona como un desafío no sólo para nuestra humanidad común, sino también para la seguridad global. “La combinación letal de líderes corruptos o destructivos, fronteras porosas y sin vigilancia, y jóvenes desarraigados o desesperados han convertido a algunas de estas regiones en incubadoras del terrorismo internacional y de enfermedades contagiosas como el sida. Otras regiones son santuarios para contrabandistas y traficantes de drogas cuyas víctimas pueden encontrarse en todo el mundo.

“En muchos de estos sitios, la pobreza y el desempleo, junto a la desesperación que engendran hacen a esos jóvenes vulnerables a la seducción de  organizaciones terroristas, las  que, además de proporcionarles dos comidas diarias, también les proporcionan un objetivo contra el cual descargar su rabia contra las sociedades ricas, que les llevan a creer que los miran con condescendencia y los tratan con desprecio. Se cree que los campos de adiestramiento para extremistas islámicos están ahora brotando como hormigueros en la sabana.”

El editorial indica que EE.UU. ha fracasado en reconocer algunas de las causas subyacentes de la inestabilidad global. Señala el gasto militar norteamericano anual que asciende a 400.000 millones de dólares, otros 100.000 millones para las operaciones militares en Irak y Afganistán, y compara eso con un presupuesto de tan solo 16.000 millones de dólares en ayuda internacional dirigida hacia las personas más pobres del mundo.

“Durante décadas”, afirma The New York Times, “la mayoría de norteamericanos prefirieron o no enterarse de estos problemas, o, palideciendo ante la magnitud de la tragedia humana, han arrojado la toalla. Pero en términos del tipo de sumas que Occidente ni siquiera piensa dos veces en gastar en cosas tales como deportes y extravagancias de diversión, por no hablar de los presupuestos militares, satisfacer  las necesidades más urgentes de África parece escandalosamente económico. Lo que falta es voluntad política”.

Este año [2005] presenta una oportunidad única para movilizar la necesaria voluntad política, según el editorial. “El primer ministro Tony Blair de Gran Bretaña ha comprometido la presidencia británica del Grupo de los 8 países industrializadas este año en abordar la pobreza de África. Blair quiere que su aliado, Bush, esté de su parte en la próxima cumbre del G-8 en Gleneagles, Escocia, el próximo julio. Después de la reunión del G-8 habrá una cumbre de Naciones Unidas, en septiembre, en Nueva York, donde los líderes mundiales examinarán el progreso realizado para cumplir los Objetivos del Desarrollo del Milenio para reducir a la mitad la pobreza mundial para el 2015.

“Una de las principales metas era que los países desarrollados como Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia se esforzarían por destinar el 0.7 por ciento de sus ingresos nacionales a la ayuda al desarrollo de los países pobres.  Si el progreso hecho hasta ahora sirve de indicador, se tratará de una cumbre breve. Mientras que Gran Bretaña se encuentra a mitad de camino de esta meta, con un 0,34 por ciento, y Francia se encuentra en el 0,41 por ciento, Estados Unidos continúa casi en el fondo, con un 0,18 por ciento”.

“En los próximos meses, Bush podría dar un paso de gigante para modificar la forma en que el mundo ve a Estados Unidos, uniéndose a Blair para pedir más ayuda para África. Queda poco tiempo; el continente se está muriendo. En la República Democrática del Congo, que no responde a su nombre, cerca de 1.000 personas mueren a diario de enfermedades evitables como la malaria y la diarrea. Eso es equivalente a un tsunami cada cinco meses, y sólo en ese país. En todo el continente africano, miles de personas mueren innecesariamente cada día de enfermedades como el sida, la tuberculosis y la malaria.”

Hace cien años, antes de que tuviésemos el conocimiento médico de hoy para erradicar estas enfermedades, esto podría haber sido aceptable. Pero somos la primera generación capaz de poner fin a la pobreza y las enfermedades que genera. Ya ha llegado el momento de salir a la palestra. Todos somos responsables de ver a las víctimas del tsunami del sudeste de Asia como más merecedoras de nuestra ayuda que las víctimas de malaria en África. Jeffrey Sachs, el economista que preside el Proyecto de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas para terminar con la pobreza global, manifiesta su desacuerdo con los medios de comunicación en su libro El Fin de la Pobreza: “Cada mañana”, escribe Sachs, “nuestros periódicos podrían informar: ‘Más de 20.000 personas murieron ayer de pobreza extrema’.”

“Así, en esta página, queremos dar ese primer paso”, concluye The New York Times. “Ayer, más de 20.000 personas murieron de pobreza extrema”.

Fuente: The New York Times, EE.UU.

“En todo el mundo hay hombres, mujeres y niños pequeños que no tienen ni siquiera lo necesario para vivir; ellos se amontonan en las ciudades de muchos de los países más pobres del mundo. Este crimen Me llena de vergüenza. Mis hermanos, ¿cómo podéis ver a estas personas morir ante vuestros ojos y haceros llamar hombres? Mi plan es salvar a estos, Mis pequeños, del hambre segura y de la muerte innecesaria. Mi plan es mostraros que la solución para salir de vuestros problemas es escuchar una vez más la verdadera voz de Dios dentro de vuestros corazones, compartir los productos de este mundo tan abundante entre vuestros hermanos y hermanas en todas partes.”
— Maitreya, del Mensaje Nº 11

El Maestro de Benjamin Creme confirma que en el mes de febrero de 2005, 650.000 personas murieron innecesariamente de hambre y pobreza.


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