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“No hay una verdadera paz sin justicia” Share International, Diciembre 2004 Este es un fragmento de la conferencia que Arundhati Roy dio al recibir el Premio para la Paz de Sydney, en el centro Seymour, Sydney, Australia, el 2 de noviembre de 2004.
“No puede haber una auténtica paz sin justicia. Y sin resistencia no habrá justicia. Hoy en día, no sólo es la justicia en sí misma, sino que la idea misma de justicia está siendo atacada... “El asalto contra las secciones vulnerables y frágiles de la sociedad es tan absoluto, tan cruel y tan inteligente que su audacia ha erosionado nuestra definición de justicia. Nos ha obligado a rebajar nuestras perspectivas, a reducir nuestras expectativas... “Cada vez es más evidente que violar los derechos humanos es una parte inherente y necesaria del proceso de implementar una estructura política y económica coactiva e injusta en el mundo. Cada vez más, las violaciones de derechos humanos se retratan como algo desgraciado, casi accidental, de un sistema político y económico que de lo contrario sería aceptable. Como si se tratara de un pequeño problema que pudiera absorberse con un poco de atención extra de alguna organización no gubernamental... “Esta invasión [de Irak] seguramente pasará a la historia como una de las guerras más cobardes. Fue una guerra en la que una banda de naciones ricas, armadas con suficientes armas nucleares para destruir el mundo varias veces, acosaron a una nación pobre, acusándola falsamente de tener armas nucleares, utilizaron a Naciones Unidas para obligarla a desarmarse, luego la invadieron, la ocuparon y ahora están en proceso de venderla. “Yo hablo de Irak, no porque todo el mundo hable de ello, sino porque es una señal de las cosas que están por llegar. Irak marca el inicio de un nuevo ciclo. Nos ofrece una oportunidad de observar al grupo empresarial y militar que se le ha dado en llamar ‘imperio’. En el nuevo Irak, ya se han quitado los guantes. “Mientras la batalla para controlar los recursos del mundo se identifica, el colonialismo económico a través de una agresión militar formal está preparando su vuelta. Irak es la culminación lógica del proceso de globalización corporativa donde el neocolonialismo y el neoliberalismo se han fusionado. Si podemos encontrarla mirando de escondidas a través de la cortina de sangre, veremos las lamentables transacciones que se producen detrás de la escena. “El Irak invadido y ocupado ha sido obligado a pagar 200 millones de dólares en ‘compensación’ por los beneficios perdidos a las empresas como Halliburton, Shell, Mobil, Nestlé, Pepsi, Kentucky Fried Chicken y Toys R Us. Eso es aparte de su deuda soberana de 125 mil millones de dólares que la obliga a dirigirse al FMI, esperando a que ese ángel de la muerte le asigne su programa de ajuste estructural (aunque en Irak no parece tener muchas estructuras para ajustar). “Así pues, ¿qué significa la paz en este mundo salvaje, corporativo, y militarizado? ¿Qué significa la paz para las personas que viven en países ocupados como Irak, Palestina, Cachemir, Tíbet, y Chechenia? ¿O para los aborígenes de Australia? ¿O para los kurdos de Turquía? ¿O para los Dalits y los Adivasis de la India? ¿Qué significa la paz para los no musulmanes en países islámicos, o para las mujeres de Irán, Arabia Saudí, y Afganistán? ¿Qué quiere decir para los millones que son desplazados de sus tierras y proyectos de desarrollo? ¿Qué significa la paz para los pobres a quienes se les roba activamente sus recursos? Para ellos, la paz es la guerra. “Sabemos perfectamente bien quién se beneficia de la guerra en la era del imperio. Pero también nos debemos preguntar, honestamente, quien se beneficia de la paz en la era del imperio. Fomentar la guerra es criminal. Pero hablar de paz sin hablar de justicia puede convertirse fácilmente en una defensa de una especie de capitulación. Y hablando de justicia sin desenmascarar a las instituciones y a los sistemas que perpetúan la injusticia supera la hipocresía. “Es fácil culpar a los pobres por ser pobres. Es fácil creer que el mundo está atrapado en una escalada de terrorismo y guerra. Eso es lo que a George Bush le permite decir: ‘O estáis con nosotros o con los terroristas’. Pero eso es una opción falsa. El terrorismo es únicamente la privatización de la guerra. Los terroristas son los precursores del libre mercado de la guerra. Creen que el uso legítimo de la violencia no es una prerrogativa única del estado. Es mezquino realizar una distinción moral entre la brutalidad indescriptible del terrorismo y la carnicería indiscriminada de la guerra y la ocupación. Ambos tipos de violencia son inaceptables. No podemos apoyar a una y condenar a la otra”. Fuente: Sydney Morning Herald, Australia. |
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Maitreya
- el Instructor del Mundo |